Getafe

Estoy sorprendido, realmente sorprendido. Y no por el golazo de Higuaín en el minuto 93 de partido, o por la tremenda agresión del defensa madridista Pepe sobre Casquero. Ni siquiera por la lesión de Robben y su ausencia para el clásico del 3 de mayo Madrid – Barcelona. Estoy sorprendido porque, siempre, en los últimos años, al Real Madrid le cuesta la misma vida vencer al Getafe. Antes del martes por la noche, los blancos no habían recibido ningún gol en los cuatro partidos anteriores. Sin embargo, ante el Getafe, recibieron dos, Iker Casillas detuvo un penalty, y los delanteros del Getafe fallaron numerosas ocasiones de gol. En la priimera vuelta el Getafe venció en su campo por 3-1. La pasada temporada, el Real Madrid vencía en Getafe 0-1, mientras que los getafenses se vengaban en el Bernabéu, derrotando a los blancos por 0-1.

Esto significa que, antes de la victoria del martes pasado, el Real Madrid sólo había podido ganar al Getafe en uno de los cinco últimos partidos anteriores. Comparado con el Barcelona, los azulgranas sólo habían perdido una vez con el Getafe, además de tres victorias y un empate. Esto nos conduce a pensar que el Getafe es la bestia negra del Real Madrid. Pero, ¿porqué?, ¿qué es lo que provoca que los madridistas no puedan vencer con más claridad a un equipo como el Getafe?. Quizás no se trate del propio Real Madrid. El juego del Real Madrid durante el partido del martes por la noche fue lento y aburrido, sin brillo. Quizás toda la culpa se deba al Getafe. El Getafe es el vecino humilde del Real Madrid, y los partidos que disputa ante los blancos son de gran pasión, casi como un derby. Los getafenses sólo se sentirían superiores si lograran ganar al vecino ilustre, al Real Madrid.

Además, el Bernabéu siempre es el estadio que, posiblemente, más motiva a un jugador de fútbol. Más si cabe si el que viene es el Getafe, el vecino humilde de la capital de España, que llega con todas las ganas del mundo. Vencer en el Bernabéu, siendo de cualquier equipo, pero en especial del Getafe, es un orgullo tremendo. Los azulones tienen una garra y una intensidad distinta cuando se enfrentan al Real Madrid. El pasado martes por la noche vimos claras muestras y ejemplos de ello. No quieren sentirse inferiores a los blancos, quieren ser los protagonistas de una noche mágica para los intereses getafenses. Por eso el Getafe, a pesar del empate, iba a por el partido. No parecía conformarse con el empate, un resultado que, cualquier otro equipo quizás hubiera firmado y defendido. La osadía les costó la derrota, pero el partido que pudimos ver, bien mereció la pena. Era tanta la tensión, que los jugadores del Real Madrid no pudieron evitar la tensión. Los Real Madrid – Getafe se han convertido en más que un partido. Para los espectadores es un lujo, para los seguidores del Getafe no lo será tanto. La derrota en el Bernabéu les sitúa a solo dos puntos del descenso. A pesar de todo, enhorabuena Getafe.