Juande Ramos

Se ha cumplido ya en todas las ligas europeas el primer mes de competición (en algunas de ellas un poco más), y los resultados ya están dando que hablar, como no podía ser menos. Equipos que han comenzado como un tiro, y otros que siguen sin ganar, grandes favoritos en sus respectivas ligas que no terminan de arrancar, y sobre todo, las primeras críticas y amagos de despidos y dimisiones. Dos técnicos españoles se encuentran ya en esta situación. Los malos resultados han provocado la primera crisis, y los rumores de ceses y dimisiones ya colean en sus respectivos equipos. Estamos hablando de Juande Ramos, en el banquillo del Tottenham inglés, y Luis Aragonés en el Fenerbahce turco.

El Tottenham de Juande Ramos sólo ha conseguido dos puntos en los siete partidos disputados de liga inglesa hasta la fecha. Dos empates y cinco derrotas es un bagaje pobrísimo, amén de ocupar el farolillo rojo de la tabla. Este pasado domingo, el Tottenham perdía en su estadio 0-1 ante el recién ascendido Hull City, y las críticas y los pitos arreciaron en White Hart Lane. Juande Ramos apenas lleva un año con los Spurs. La campaña pasada llegaba procedente del Sevilla a un Tottenham que se encontraba en una situación delicada. El buen hacer del técnico madrileño logró recomponer a la plantilla, y al menos, llevar a su equipo a salvar dignamente la temporada, conquistando el título de la Curling Cup, que ha hecho que los ingleses disputen este año la UEFA. Los aficionados londineneses acabaron encantados con la labor del español. Hay que tener en cuenta que el Tottenham se ha quedado este año sin dos de sus grandes baluartes ofensivos: el irlandés Robbie Keane, traspasado al Liverpool, y el búlgaro Berbatov, vendido a última hora al Manchester United. Eso quiere decir, como afirmaba el propio Juande Ramos, que el equipo ha perdido potencial, aunque no creo yo que sea para estar en estos momentos en la situación en la que se encuentra.

Luis Aragonés

Luis Aragonés se embarcaba rumbo al Fenerbahce turco después de bañarse en loor de multitudes tras llevar a la selección española al título de Campeona de Europa. Para muchos, la decisión del técnico madrileño no tenía ni pies ni cabeza. A su edad, y después de un triunfo histórico, abandonar la selección para ir a un fútbol tan exótico no era demasiado entendible. Pero Luis Aragonés quería vivir una nueva experiencia, y eso es del todo punto respetable. Yo soy de la opinión de que nunca entenderé muy bien la decisión del ex seleccionador, porque, no creo que haya sido el dinero lo que le haya movido definitivamente. Pero sí la respeté, a pesar de que con él y sus decisiones, discutidas o no, a gusto de todos o no, llevó al combinado español a un título que no lograba desde hacía 40 años. Ahora en el Fenerbahce las cosas no le van demasiado bien. En seis partidos de Liga lleva acumuladas cuatro derrotas, la última en casa el domingo pasado por un contundente 1-4, lo que encendió a los aficionados turcos, que cantaron I love you Zico, en recuerdo del antiguo entrenador del equipo. El Fenerbahce es duodécimo, a 10 puntos del primer clasificado.

Ahora ambos técnicos se encuentran en la picota. Los medios informativos de ambos países copan las portadas con sus rostros, denostando algunos la labor, defendiéndola otros. Juande y Luis Aragonés se hallan tan cerca del adiós a sus equipos como de la continuidad. Lo único que han podido decir es que ambos se sienten con fuerzas para sacar a sus respectivos equipos de la mala situación en la que se encuentran, y que ninguno de los dos piensa dimitir. Pensando un poco mal, hay que decir que una dimisión conlleva no cobrar los años pactados en tu contrato, mientras que una destitución sí. Pero, si nos dejamos llevar por el lado positivo, dejando aparte malos pensamientos, la actitud de ambos es valiente. Yo al menos les dejaría trabajar un poco más. Ambos han demostrado con creces que son técnicos muy válidos para estas empresas. El cometido es difícil, pero no imposible. Esperamos volveros a hablar de ellos en mejor situación, ¿no?