El Superclásico argentino hunde un poco más a River

¿Qué le pasa a River?, ¿qué le ocurren a los Millonarios, colistas de la tabla argentina con ocho puntos, junto a Central?. Los hinchas de River sufrieron ayer lo que jamás hubieran deseado. Monumental fue monumental sí, pero de la bronca que se llevaron los pupilos de Simeone, al que le queda muy poco crédito en el banquillo de la banda sangre. Veo a River muy triste, con un juego deslabazado, sin apenas concierto. Les quema la pelota, no hay nadie que tenga las agallas suficientes de coger el toro por los cuernos y hacer desaparecer esta tremenda crisis que ya huele a algo muy muy grave. Los hinchas de River no se merecen un equipo último, un conjunto que lleva ocho semanas sin sumar una victoria. Son demasiadas jornadas, demasiado tiempo para una impaciente afición, que ya clama contra Simeone.
Un nombre colea por los mentideros de River: Burrito Ortega. Muchos ya se preguntan qué sería de este equipo con él sobre el campo. Quizás River no estuviera líder, ya que San Lorenzo está como un tiro, y no dejaría que nadie se colara delante, pero al menos los Millonarios tendrían un referente, alguien en quien apoyarse, la voz de la experiencia que saliera al campo y a los medios y diera la cara. Ayer River echó de menos más que nunca a su estrella, ayer Simeone tuvo que callarse la boca, agachar la cabeza y asumir todas las malditas equivocaciones que ha tenido durante esta temporada. Él lo tiene que saber, no hay que ser muy ciego para ello. Porque perder contra Boca no es perder contra cualquiera. Se puede ser último, pero a Boca, si es River, hay que ganarle como sea. A Boca no se le puede dar el gusto de que te venza en tu propio estadio, y menos de la manera que lo hizo ayer.

Porque Boca no llegaba al Superclásico como para tirar cohetes. Durante la semana habían estado más pendientes de las discusiones y los rifi rafes dialécticos entre Riquelme y Cáceres. Boca llegaba en el momento preciso para salvarle el cuello a Simeone, parecía la víctima propiciatoria para el despegue de River. Pero Boca tiene lo que no tienen los del Monumental. Un hombre que toca, juega, mira y se detiene, un astro de la pelota que hace del fútbol una de las mayores obras de arte de la actualidad. Boca tiene a Riquelme, y con eso vale para ganar cualquier partido. Si al xeneize le da por jugar, hoy en día no lo para nadie. Riquelme es una estrella, no tiene parangón cuando toma el mando del partido. Ayer dio un auténtico recital en Monumental. En cualquier otro campo hubiera sido ovacionado, pero eso ya sería demasiado para los Millonarios, eso hubiera sido casi una herejía.
Ayer el Monumental sólo ovacionó a un hombre. Y, para colmo de males, no estaba en el campo. El Burrito estaría viendo por televisión su otra gran victoria. Simeone se hundía en el vestuario, oyendo el clamor del público. River se hunde. Hasta el propio Riquelme dijo que Ortega les hubiera hecho mucho daño incluso andando. ¿Hay que ser tan ciego para no verlo?, ¿hay que ser tan orgulloso?. River se halla en una situación crítica. Nunca antes se había visto en una situación semejante. Boca le dio una lección de fútbol, con un hombre menos. Riquelme se hizo dueño del fútbol y conquistó el Monumental. Mucho tendrán que cambiar las cosas en River. Quizás lo mejor de todo pueda ser la destitución de un hombre, el Cholo, que ayer perdió todo su crédito. Además, ya sabe de primera mano, y en el Superclásico, lo que piensa la afición.
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Jose Manuel el 20 de Octubre de 2008












15 de Febrero de 2009 a las 3:43 pm
hola.boca so lo mas te kiero mucho
15 de Febrero de 2009 a las 3:47 pm
noir te kiero sos lo mas .me encantaria que me conteste .te kelo.bechotes
16 de Febrero de 2009 a las 2:59 pm
aguante boca