Sevilla, la sensación de una máquina de fútbol

Tengo que rendirme a la evidencia y aceptar una más de mis equivocaciones futbolísticas. Afortunadamente son muchas, y una ellas tiene que ver con el Sevilla. Cuando este verano se marcharon del club de Nervión hombres como Alves, Keita y Poulsen, pensé que el Sevilla había perdido buena parte de su potencial, y que si bien no caería mucho en su juego, no sería el de otros años. Para mí, Alves y Poulsen le daban mucho juego al equipo sevillano. Con el Sevilla, Alves quizás haya podido convertirse en uno de los mejores laterales del mundo, un hombre que se hizo imprescindible en la banda de Nervión, aquella terrible banda que conformaba con el gran Jesús Navas.
Poulsen era el motor del centro del campo, el gran pulmón de este equipo, un jugador que todo entrenador quisiera tener en su plantilla. Equilibrio, consistencia y fuerza, un trío de talento que el danés le ofrecía al cuadro andaluz. Junto a ellos, una de las sorpresas de la temporada, Seidoú Keita, una gacela negra con un gran disparo a puerta, otro hombre que le daba una seguridad inquebrantable a los sevillistas en el centro. Pero, con siete jornadas de liga disputadas, el Sevilla es segundo en la tabla, a dos puntos del líder, sin haber perdido aún ningún partido. Cinco victorias y dos empates, más los resultados positivos de la pretemporada, convierten al Sevilla en uno de los grandes favoritos a obtener todos los títulos a los que opte.

Y es que su técnico, Manolo Jiménez, también me está callando la boca a base de bien. Cuando hace exactamente un año Juande Ramos abandonaba la nave sevillista rumbo a las libras que le ofrecía el Tottenham, pensé que había que pensarse muy mucho la elección de un nuevo entrenador. La confianza que los directivos mostraron en el entrenador del filial, Manolo Jiménez, no me resultaba muy acertada en un principio. No pensaba que Jiménez, a pesar de su buen hacer en el segundo equipo sevillista, fuera a tomar las riendas con soltura y seguridad. A decir verdad, le costó llegar al equipo, más bien por el enorme palo que fue la pérdida de Antonio Puerta, el recordado Puerta. Sus primeros partidos no fueron todo lo bueno que quisieran. Pero a partir de ahí tomó vuelo, metió al equipo en competición europea, y ahora no hay quien le tosa en Nervión.
Yo me alegro que el Sevilla siga su camino triunfador. Hombres como Jesús Navas, Luis Fabiano, Kanouté, Diego Capel, y una de las nuevas incorporaciones, Romaric, un jugador que me ha encantado en los partidos que se llevan disputados, pueden llevar este año al Sevilla a repetir laureles. No sé si será nuevamente la UEFA, o si podrán asaltar el cetro liguero, no sé tampoco si será un nuevo año de Copa del Rey, pero los andaluces son aspirantes a todo. Este equipo tiene una seguridad y una confianza en sí mismo a prueba de bomba. Su guardameta Palop batió el domingo pasado un récord de imbatilidad que databa de los tiempos de Paco Buyo como portero sevillista (estamos hablando casi de finales de los años ochenta). Yo me alegro por este Sevilla, me alegro que los equipos modestos, los equipos de siempre, planten cara a los grandes, y les hablen de tú a tú, sin temor, con la confianza que dan los resultados. Me alegro por Manolo Jiménez, un hombre de la casa, un hombre que lo da todo por el Sevilla, por su Sevilla, y eso se nota. Se nota cuando un equipo juega alegre y sabe lo que hace. El Sevilla es uno de ellos, sabe lo que hace, y sobre todo, lo que quiere.
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Jose Manuel el 20 de Octubre de 2008Categorías: - España - Temporada 2007 - 2008, Fútbol Internacional, Sevilla
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