Como se afirmó anteriormente, Sergio Agüero fue el mejor jugador del equipo de Tocalli durante todo el mundial pero no se puede apelar sólo a él para destacar la conquista del título. Sin duda que Agüero estuvo más que bien rodeado, por eso los pibes fueron más que importantes a la hora de funcionar como conjunto y merecen un reconocimiento.

Los pibes celebran un nuevo título

La defensa cada vez se fue acoplando mejor y sintiéndose más segura. Comenzó floja pero poco a poco se fue afirmando. Federico Fazio fue el líder de la línea defensiva y junto a Cahais se fueron mostrando cada vez más sólidos. En el medio la presencia estelar de un reciente campeón de Copa Libertadores, Ever Banega pilar indiscutible y eje máximo del centro del campo argentino. Manejó, controló, quitó, jugó, hizo jugar, mucho para un pibe que recién comienza y parece que tiene la experiencia de un veterano.

El otro que jugó un brillante mundial fue Maxi Moralez, el chico de Racing que tuvo más que merecido su balón de plata. Corrió, busco siempre, hizo jugar, hizo goles, aportó una entrega envidiable y, si hubiera hecho el gol ante los checos hubiera corrido la duda sobre quién debía llevarse el premio al mejor. Chiquito y movedizo, con una actitud y un hambre que pocos tienen.

Otros aportaron mucho también, aunque no jugaron todos los partidos. Caso de Di María, fundamental en un par de encuentros en donde demostró que tiene una habilidad extraordinaria, haciendo goles y ayudando a hacerlos. Igual para Zárate que estuvo mucho tiempo lesionado y volvió en la final para anotar nada menos que la victoria y entregarle al pueblo argentino un nuevo título mundial. Gracias a todos ellos, a los que aparecen aquí y a los que no aparecen, el equipo argentino pudo alzarse una vez más, por sexta vez, con un título Mundial sub-20.

Foto: Valechumbar