Raúl muestra la desesperación del equipo hoy en Valladolid

Se disputaban esta noche dos partidos adelantados a la undécima jornada de la Liga Española. El Real Madrid, envuelto en una niebla oscura de juego y resultados, visitaba Valladolid, un campo propicio para intentar aparcar los malos augurios que parecían cernirse sobre los blancos. Pero una nueva derrota, esta vez por 1-0, unido a un mal juego de los madridistas, hace que el equipo blanco haya quedado esta noche muy tocado, y su técnico, el alemán Bernd Schuster, en entredicho. Por su parte, el Valencia ha caído también, de manera sorprendente, en su estadio por 2-3 ante un bien plantado y rocoso Sporting de Gijón, con lo que suma así la segunda derrota consecutiva en Mestalla.

Lo del Real Madrid ya ha pasado de castaño oscuro. La pírrica victoria de la semana pasada ante el Málaga, unida a la debacle del martes pasado en la Copa, hacían que el equipo llegara a Valladolid con la imperiosa necesidad de ofrecer una imagen distinta, y de paso, conseguir una victoria balsámica que sacara de apuros al propio Schuster, muy criticado y enfrentado con buena parte de la afición y cierto sector de la plantilla blanca. La derrota hoy, con un gol de Canobbio nada más iniciarse la segunda parte, hace que los madridistas queden muy tocados, sobre todo psicológicamente. Y es que hay jugadores del equipo blanco en un estado de forma alarmante. Empezando con la defensa, donde el argentino Heinze o el brasileño Marcelo deambulan sobre el campo como pollos sin cabeza. Realmente, ahora mismo, no demuestran en absoluto tener nivel para vestir la camiseta del Real Madrid. El italiano Cannavaro tampoco se encuentra en su mejor momento. En el centro, el argentino Gago no carbura. El mediocentro sigue fallando demasiados pases, y poniendo en grandes apuros a la retaguardia madridista. Su compañero en la medular, el holandés Van der Vaart, sigue sin cogerle el ritmo a este Real Madrid (aunque hoy en día, no hay quien le coja el ritmo a este equipo, ni dentro ni fuera del campo).

Villa decepcionado ante la derrota del Valencia

El Valladolid, sin exponer tampoco demasiado, se ha llevado los tres puntos ante un Real Madrid que sólo apretó al final, más con el corazón que con la cabeza, cuando vio que se le iba la vida con el paso de los minutos. Los blancos deben mejorar en todo, la verdad. Tanto en el nivel deportivo como en el anímico. La dejadez de algunos jugadores, sobre todo en la segunda parte, ha sido patente. Algo tiene que cambiar y con mucha rapidez en los blancos, porque el ambiente que se vive en el club de Concha Espina no invita en absoluto al optimismo. A Schuster se le ve sin ganas, apático, frío. Ya se sabe que su porte alemán no es el de un hombre pasional, pero se le nota en los gestos y en el semblante que la situación es dramática.

De ahí pasamos al partidazo del Sporting de Gijón hoy en Valencia. Victoria 2-3 de los gijoneses, que les coloca sextos en la tabla con 15 puntos. Los valencianos no han entrado en ningún momento en el partido, y cuando han querido hacerlo, ya llevaban un 0-2 en contra. El Sporting tiene las cosas muy claritas: gran seguridad defensiva, y veloz salida al contragolpe. Así han llegado sus goles, y así es como ha logrado parar la mordiente atacante de los chés. David Villa, por ejemplo, ha sido un islote en el ataque valencianista. No ha existido la conexión Mata – Villa, fundamental en los hombres de Unai Emery. Y en defensa, el Sporting ha bailado a los valencianos, sobre todo con el agujero en banda que propicia Moretti, un jugador por el que nunca he sentido admiración, y creo que no debería ser titular en el Valencia. El segundo gol de los de Gijón, es muestra de ello.