Guardo siempre en la retina aquella maravillosa jugada en Compostela. El Barcelona del desaparecido Bobby Robson jugaba en el Estadio San Lázaro ante el Compostela, equipo gallego de la Primera División española. En un momento del partido Ronaldo bajaba hasta el centro del campo para recibir la pelota. Ya llevaba el gol entre ceja y ceja. Cogió el balón y, a pesar de los zarandeos, agarres y empujones de los jugadores compostelanos, el brasileño llegó hasta la meta defendida por Fernando, y marcó uno de los goles más espectaculares de la historia del fútbol español.

La mañana del 14 de febrero del 2011 se recordará como el día en el que Ronaldo Luis Nazario da Lima, Ronaldo, anunciaba su adiós al fútbol. Jugador querido y odiado a partes iguales, pero no pongo en duda que admirado por todos sus rivales. Delantero de equipos tan importantes como Madrid, Inter, Barcelona, Milán o PSV Eindhoven, desgraciadamente su carrera ha estado marcada casi tanto por las lesiones de rodilla como por los goles. A sus 34 años esta mañana ha declarado sencillamente que no aguanta más, y deja el fútbol.

En su palmarés individual pueden verse dos Balones de Oro y tres FIFA World Player, algo que no ha conseguido nadie hasta ahora. Su carrera comenzaba muy pronto, en 1993, con apenas 16 años. Sin embargo, aquel menudo jugador ya despuntaba en su primera temporada. Su rapidez y su facilidad goleadora le llevaban a anotar 44 goles en el campeonato Mineiro con el Belo Horizonte, al que llevó hasta el título. Además, con la selección brasilena sub-17 llevaba anotado 59 goles en 57 partidos, una marca prácticamente imposible de igualar.

Aquellas marcas le llevaron a ser seleccionado por Brasil para disputar el Mundial de Estados Unidos en 1994, allí donde brillaron la pareja Romario y Bebeto para darle un nuevo título a la canarinha. Ronaldo no disputó ni un solo minuto, pero eso le sirvió para dar el salto a Europa, siendo fichado por el PSV holandés. En sus dos temporadas con los tulipanes marcó 42 goles en 46 partidos. Con apenas 19 años ya era uno de los delanteros más codiciados del mundo.

Tras dos temporadas en el PSV, el Barcelona le contrata por 2.500 millones de pesetas, una cifra que en su momento era una auténtica barbaridad. En su primer año como barcelonista logra 34 goles en 37 partidos, y gana la Copa del Rey, la Recopa de Europa y la Supercopa de España, aunque no logra la Liga al quedar subcampeón. Eso sí, con Brasil ese año conquista la Copa América disputada en Bolivia.

Problemas con el presidente del Barcelona le hacen firmar al año siguiente con el Inter de Milán, en donde estará desde 1997 hasta el 2002. Curiosamente, con el Inter no logró jamás ni la Liga ni la Copa de Italia, pero sí la Copa de la UEFA en 1997 y el título de Campeón del Mundo en el Mundial de Corea y Japón del 2002. Sin embargo, cuatro años antes, en plena efervescencia futbolística, caía en la final del Mundial de Francia 98 ante la anfitrión. Se desquitaría un año más tarde, con la victoria en la Copa América celebrada en Paraguay.

En el 2002 abandona el Inter para marcharse al Real Madrid, donde permanecerá cuatro temporadas. Venía de anotar 59 goles en 99 partidos con el Inter, y comenzar a sufrir sus primeras y terribles lesiones de rodilla. Con los blancos conseguiría una Copa Intercontinental, una Supercopa de Europa, una Liga española y una Supercopa de España. Aunque su mayor éxito estando en el Madrid lo conseguiría con su selección, al conquistar el título mundial del 2006.

En el 2007 abandonaría el Madrid para fichar por el Milan. Sin embargo, en febrero del 2008, Ronaldo volvía a romperse la rodilla, y ya no volvería a ser el mismo. A finales de año, en diciembre del 2008, firmaba con el Corinthians. Allí ha continuado hasta hoy, el día de su adiós. Seguro que los que amamos el fútbol echaremos de menos a uno de los mejores delanteros de la historia.