Muy buena altura para su posición en la cancha, la de defensa central. Además cuenta con un salto que le permite ganarle a casi todos los delanteros que se le enfrenten. Un defensor que nunca pensó en tener el nivel con el que cuenta a los 34 años. Este flaco juega mejor –por varias cosas- que el que salió de A.A.A.J a mediados de la década del ’90.

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Rolando Schiavi, de Lincoln provincia de Buenos Aires, nació el 18 de Enero de 1973. Realizó las divisiones inferiores en varios equipos, como Newell’s, Argentinos de Rosario y Argentinos Juniors. En este último club debutó en Primera División en 1995. Jugó 8 años en el club de La Paternal, donde descendió al Nacional B y después logró el ascenso en 1997.

En 2003, a los 32 años de edad, bastante grande para una transferencia, le llegó la primera. Nada más y nada menos Carlos Bianchi lo eligió como sucesor de Jorge Bermúdez para ser el central de Boca. Sus comienzos no fueron los mejores, pero luego logro a fuerza de personalidad asentarse en el primer equipo.

En Boca ganó la Copa Libertadores de ’03, Torneo Apertura ’03 y la Copa Intercontinental del mismo año. Al año siguiente estuvo muy cerca de ser traspasado a la Roma de Italia, pero la dirigencia no llegó un acuerdo. Se quedó en el club azul y oro, y bajo la dirección técnica del Chino Benítez, logro ganar la Copa Sudamericana en Diciembre de ’04. Además de ganar en 2005 títulos como Recopa, Torneo Apertura y Copa Sudamericana.

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En Enero de 2006 viajó a España y se sumo al Hércules de Alicante, que militaba en segunda división. El pase se hizo en 500 mil euros, a sus 32 años de edad. A fin de año, fue traspasado al Gremio de Brasil, donde en Mayo de 2007 obtuvo en Campeonato Gaúcho y en Junio perdió la final de la Copa Libertadores con Boca.

A los 34 años, volvió a nuestro país para jugar en Newell’s. El nivel del flaco es muy bueno, similar al que tenía en el Boca de Bianchi. Con los problemas defensivos de Boca hoy en día, seguramente, más de un dirigente debe estar penando por no haber repatriado a Schiavi.

Fotos: Clarin y lasprovincias.es