Arjen Robben

El Real Madrid lleva seis puntos en tres partidos. La primera jornada recibió la derrota de todos los años, la de Riazor, la del campo maldito, la de los niños gafes que se visten de blanquiazul y, por mucho que hagan los merengues, los gallegos se llevan el gato al agua. 2-1 para el Depor, y el Madrid a casa con la misma carita con la que parten todos los años del aeropuerto coruñés de Alvedro: impotentes, gafados. La segunda jornada sirvió para ver la primera victoria del Real Madrid en Liga. Fue en el Bernabéu, ante un Numancia recién ascendido, que se subió a las barbas de los blancos, y casi se las arranca. 4-3 para los madridistas, y gracias. Ayer domingo, los blancos ganaban 0-2 en Santander al Racing, gracias a la pegada y la efectividad de un equipo, que si no es a base de calidad, logra los puntos porque sí, porque la historia del Madrid y su nombre aún alarga las sombras del miedo en los rivales.

El Madrid no está jugando bien en este inicio de campeonato. Eso lo digo yo, los aficionados blancos, y hasta los tuertos. El Madrid lleva dos victorias sin jugar bien, sin ser el equipo que Schuster quiere. Le salva la papeleta la tremenda eficacia que tiene arriba. Sus hombres de gol tienen tanto peligro que siempre llegan al área contraria con un plus de peligrosidad mucho mayor del que su juego trasluce. El holandés Robben ha salido hoy a la palestra de los medios informativos. Es consciente de que no están haciendo un fútbol espectáculo, que en estas ocasiones vale más la práctica que otras cosas, pero lo que está claro es que el aficionado madridista no está acostumbrado a sufrir demasiado, y los partidos que el Madrid ha ganado se han decantado por chispazos galácticos.

Robben le pide a su presidente un fichaje de banda

Robben ha visto la marcha de Robinho, y casi se ha echado a temblar. Lo ha interpretado a las mil maravillas: eso significa que voy a jugar más. Vaya, ni que hubiera descubierto la pólvora el chico. Pero es que para eso le paga el Real Madrid me supongo, para que juegue, digo yo. Es como si echan a tu compañero de oficina. Sabes que vas a trabajar tú un poco más, que quizás te suban el sueldo por ello, cosa que dudo muchísimo, o quizás se te ocurra entrar en el despacho de tu jefe a pedirle que por favor, contrate un recambio. Hay jugadores a los que no entiendo mucho. Unos están deseando jugar, que no haya jugadores que les puedan cortar la poyección hacia la titularidad, y otros que, cuando parece que tienen el puesto asegurado, se echan las manos a la cabeza por el hecho de tener que jugar algo más de la cuenta.

En fin, creo y espero que las declaraciones de Robben no vayan por ahí. El holandés ha pedido un refuerzo para el mercado de invierno. Un hombre de banda concretamente. No sé si mirará las necesidades del equipo o las suyas propias. Lo que está claro es que Calderón y Mijatovic seguro que están empezando a rascarse el bolsillo, si es que tienen cordura para hacerlo, porque hasta para eso dudo que la tengan. Ya comenté días atrás la posibilidad de la llegada de Lucas Podolski, el extremo del Bayern Munich. Creo que sería de lo mejorcito que podría traerse el Madrid en el mercado de invierno. O eso, o que le pregunten a Robben, que parece que el muchacho entiende un poco del tema. Y yo que siempre seguiré con lo mío: menos palabritas, y más sudar la camisetita. Cursi pero se entiende, ¿no?