Jose Antonio Reyes

Es lo mejor que puede hacer el sevillano. En el Atlético de Madrid Aguirre ya le ha comunicado en reiteradas ocasiones que no cuenta con él, aunque el jugador siempre ha manifestado su deseo de quedarse y demostrarle a todo el mundo que sigue siendo un jugador válido para un equipo como el colchonero. Quique Sánchez Flóres, el nuevo técnico del Benfica, lo quiere para su equipo. Y eso debería resultar un halago para Reyes, que se encontrará ahora mismo en una situación delicada, viendo como no entra en los planes del equipo madrileño.

Reyes es un jugador joven. Tiene 25 años, y desde temprana edad destacó en el Sevilla. Salido de la cantera de Nervión, se convirtió en el auténtico buque insignia de su equipo a una edad inapropiada para codearse con los grandes y llevar los galones rojiblancos. Para la afición era su perla más codiciada, el niño que representaba cómo un jugador de la cantera y sevillano se había abierto paso entre los grandes futbolistas europeos y había logrado llegar al primer equipo y convertirse en su alma máter.

Pero las deudas del equipo sevillano propiciaron que, una magnífica oferta del Arsenal londinense, Reyes fuera traspasado al club de Arsene Wenger. La despedida del jugador fue muy emotiva. Se convirtió de la noche a la mañana en el más querido y el más odiado a la vez por abandonar su Sevilla y sus sevillistas. Reyes voló rumbo al Arsenal, donde Arsene Wenger intentó por todos los medios que se adaptara al fútbol de las islas. Su primera temporada no fue la esperada. El jugador no llegaba a complementarse con sus compañeros, y el Reyes que deslumbró en Sevilla apenas aparecía en contadísimas ocasiones. Ni la sabia mano del técnico francés pudo hacer demasiado.

Jose Antonio Reyes

La siguiente temporada pareció ser la de la verdad. Reyes comenzó siendo titular, y eso parecía darle un nuevo giro a la situación. El jugador se sentía más confiado, motivado. Quería demostrarle a toda Europa el porqué de su fichaje. Pero, a medida que fue avanzando la temporada, la eclosión de los primeros momentos se fue perdiendo. Reyes no salía del ostracismo, y el Arsenal se planteó su traspaso. En esas apareció el Real Madrid, que en un golpe de sorpresa, lo contrató. Durante muchos años, el jugador sonó para la casa blanca, y por fin ahora, vestía la elástica madridista. Pero Reyes no volvió a ser jamás aquel niño que desbordaba a sus rivales en la banda del Sanchez Pizjuán. La magia nervionense tampoco se tradujo en gran juego en el Bernabéu, aunque sí mejoró ostensiblemente con respecto a su paso por Londres.

Tras anotar los goles decisivos que le dieron el título de Liga al Real Madrid en la temporada 2006-2007, Reyes fue traspasado al Atlético de Madrid. Desgraciadamente, en el equipo colchonero Reyes tampoco ha logrado ver de forma clara el final al túnel en el que se halla desde que abandonó Sevilla. A mí siempre fue un jugador que me encantó. Desequilibrante, rápido, habilidoso. En Sevilla explotó, y la magia de su explosión sigue permaneciendo en las retinas de los buenos aficionados. Esperemos que ahora en Lisboa pueda volver a convertirse en aquel niño que hizo vibrar las bandas de Sevilla.