Kaká

Ayer dejé colgado en mi opinión sobre cómo marcha el Calcio italiano una reflexión mínima sobre el Milán. Vamos a partir de la base de que el cuadro rossonero marcha tercero en la liga, a nueve puntos del Inter, ha sido eliminado de la Copa italiana por el Lazio y se ha clasificado para los dieciseisavos de final de la UEFA como segundo de su grupo por detrás del Wolfsburgo. Quizás para cualquier equipo no serían unos resultados negativos, pero, tratándose de un club como el Milán, con el presupuesto que cada año se deja en fichajes, resulta un tanto contradictorio, ¿no creen?.

En el Calcio los aficionados milanistas no pueden concebir que su club siga arrodillado ante el Inter, el eterno rival, y para colmo, cuando aún no ha concluido la primera vuelta del campeonato, la diferencia con los hombres de Mourinho ya es de nueve puntos. ¿Porqué esta diferencia tan explosiva?, ¿a qué se puede deber que los lombardos estén tan alejados en la clasificación, con la plantilla y la calidad que se les supone?. Parece que no se entiende mucho que un equipo con jugadores como Kaká, Ronaldinho, Pato, Pirlo, Maldini o el nuevo fichaje Beckham, pueda estar tan lejos de su máximo rival. Vamos a intentar analizarlo.

Hace unos meses, cuando conocimos que David Beckham recalaría como cedido en el Milán hasta final de temporada, salía a la luz las críticas de cierto sector del fútbol europeo hacia el equipo de Ancelotti. Nosotros nos unimos a esas críticas al pensar que, un club como el italiano, no estaba efectuando de manera correcta su política de fichajes. Figuras venidas a menos que, años atrás eran grandes joyas del fútbol europeo, como el propio Beckham, como Shevchenko; o mantener en el equipo a gente que, si bien muy experimentada, ya no tienen la edad suficiente como para poder mantener un ritmo alto de competición, como Maldini, Pippo Inzaghi, Favalli.

El Milan se ha decantado en los últimos años en traerse viejas glorias o mantener a los otroras grandes jugadores, y eso no está resultando positivo para el equipo. Sólo hay que echar un vistazo a la plantilla para darnos cuenta que de los 27 jugadores que la conforman, 15 de ellos han superado ya la barrera de los 30 años, y algunos incluso por encima de los 35. Algo que evidentemente no tienen otros equipos como el Inter, máximo rival y líder indiscutible de la competición, que apuesta por la veteranía, sí, pero en un grado menos acusado que los milanistas.

Ronaldinho

Además de esta, a mi juicio, mala gestión y visión de sus dirigentes, hay jugadores que hoy en día siguen siendo titulares en un club al que, o bien no deberían pertenecer, o bien no están en disposición de mantener un ritmo de competición elevado. Maldini, por mucho Maldini que sea y por mucha historia que le haya dado a este equipo, acaba de cumplir 40 años. Está claro que no puede asumir por ejemplo la velocidad de otro jugador que le rete en carrera por la banda. Lo mismo ocurre en el caso de otro defensor, Favalli, que en enero cumplirá 37 años.

Para no cebarnos sólo con la defensa milanista hay que hablar de la llegada de Ronaldinho al Milan y su adaptación al equipo. Está claro que el brasileño no volverá a ser, por más que lo intente, el de hace dos o tres temporadas en el Barcelona. Aquellos fueron sus años de máxima eclosión, en los que consiguió todos los premios habidos y por haber, y aunque en marzo sólo cumplirá 29 años, su ritmo de juego y talento han bajado considerablemente.

Para colmo, al llegar al equipo, se ha encontrado con que no se compenetra muy bien que digamos con la estrella de Kaka. Incluso éste último ya lo ha dejado caer en más de una ocasión. Si no, no se entiende demasiado que con dos jugadores de ese nivel sobre el campo, el equipo tenga que recurrir a los goles de dos hombres que ya van camino de una edad en la que no pueden convertirse en la tabla salvadora de los milanistas: Inzaghi, con 35 años, y Shevchenko, con 32. Y eso que Ronaldinho ha mejorado con el paso de las jornadas, y no lo está haciendo tan mal como muchos pensaban.

Por todo esto creemos que la política de fichajes del Milan debe cambiar de rumbo, hacer una pequeña reestructuración de plantilla. Aunque suene un poco mal, limpiar la morralla que tiene impregnada sobre el campo y darle nuevos bríos a un equipo que necesita más de la magia de Pirlo, o de la consistencia defensiva de Flamini, un equipo que espera ya de una vez la explosión del brasileño Pato, o que hombres como Gattuso y Senderos recuperen de nuevo su nivel. El equipo rojinegro no es un conjunto para tirar la liga cuando aún queda más de la mitad de la competición, y menos al eterno rival, el Inter.