Fernando Torres, uno de los lesionados

A todo aficionado le gusta ver buen fútbol. No me dirán ustedes que, cuando hay jugadores que se salen de lo normal, por muy enemigos que puedan parecer, por muy mal que nos caigan, siempre tendrán un lugar guardado para el aplauso, para la admiración de los que bebemos los vientos por este deporte. Es por ello que cuando leemos noticias de jugadores de este tipo que se lesionan, a mí particularmente no me sientan nada bien. Esta temporada ya llevamos un buen calvario de ellas. Cristiano Ronaldo, Fernando Torres, el otrora Ronaldo, Iniesta, Messi, Robben, Van Nistelrooy… Es una pena que jugadores de esta entidad se pierdan partidos importantes con sus respectivos equipos, lo que hace que el fútbol pierda un poco ese interés que tanto despierta cuando estos futbolistas están sobre el terreno de juego.

Sin ir más lejos, la lesión de Fernando Torres con la selección española en Bélgica hace unas semanas, nos privó de poder verlo regresar hace dos semanas al Vicente Calderón, a su antiguo estadio, para disputar la tercera jornada de la Champions entre el Atlético de Madrid y el Liverpool. Nada más concluir el sorteo, el morbo que se generó con la vuelta de Torres a la que fue su casa, no tenía precio. Por culpa de aquella lesión desgraciada, el Niño se quedó sin poder jugar aquel partido, y el encuentro perdió sencillamente en expectación. El partido del martes pasado en Anfield tampoco pudo contar con la presencia del jugador, lo que también restó morbo al choque. No sé si estas cosas estarán predestinadas o no, pero no me negarán que enturbian el clima de excitación que general el fútbol.

Robben, otro de los lesionados

Ayer, en el calentamiento del partido que iban a disputar Real Madrid y Juventus, se volvió a lesionar el holandés Robben. Un jugador que me encanta, un hombre que puede tener el mejor desborde del fútbol europeo junto con Andrei Arshavin. Es la quinta vez que el madridista se lesiona con los blancos desde su llegada a la capital madrileña el año pasado. Por algo se le conoce como el Cristal de Murano, uno de los más delicados del mundo. Me sabe fatal que nos tengamos que quedar más de un mes sin poder ver a este jugador sobre un terreno de juego. Un jugador de su calidad no debería perderse ningún partido de fútbol. Este deporte es así de injusto, así de doloroso. Me sienta igual de mal que la lesión que se produjo el martes pasado también en Champions el barcelonista Iniesta. Tengo una predilección especial por este jugador, que lleva un inicio de temporada más que sobresaliente. Pues, igual que con Robben, nos vamos a quedar más de un mes sin poder disfrutar de su concurso, y es una pena, una verdadera pena.

Lo mismo ocurrió con las lesiones de Van Nistelrooy en el Real Madrid, o sin ir más lejos, la de Cristiano Ronaldo, que ha podido reaparecer en los tres últimos partidos de su equipo. Jugadores así, de tanta calidad, siempre están expuestos a la lesión. Son futbolistas que manejan mucho la pelota, a los que es muy difícil quitarles el esférico, por lo que los defensas contrarios se ven en la tesitura de tener que hacerles falta, incurriendo en muchos golpes que, al cabo de los partidos, resultan fatales. Que se lo digan si no a Ronaldo, que desde sus primeras lesiones de rodilla no volvió nunca a ser el mismo. Y eso, la verdad, por muy mal que nos puedan caer ciertos jugadores, por muy enemigos que puedan ser de nuestros equipos de toda la vida, no es bueno para el fútbol. El espectáculo se resiente, y el deporte es eso, puro espectáculo, pura diversión.