Malaga

Quién se lo iba a decir al bueno de Antonio Tapia cuando, tras el ascenso del Málaga el año pasado de Segunda a Primera División, le llamaron para hacerse con las riendas del equipo en la máxima categoría, después de que el técnico que llevó al equipo a la categoría de oro, Muñiz, fichara por el Racing de Santander. Ahora el equipo de la Costa del Sol está situado séptimo en la tabla, con los mismos puntos que el Atlético de Madrid, ocupando plaza que da acceso a Europa, y a sólo dos puntos de los puestos Champions. Ni los más optimistas en la capital andaluza podían presagiar la actitud y la clasificación de su equipo, que hasta hace medio año, vagaba por los campos de la Segunda División española.

Y eso que los comienzos en la Liga no fueron muy buenos que digamos. Los malacitanos parecía que no se aclimataban a la categoría. El fútbol no era de calidad y los goles no terminaban de llegar. Poco a poco la dinámica del equipo fue cambiando, y hoy es un conjunto que pelea de tú a tú con los equipos que tienen sus miras puestas en Europa. Los conjuntos recién ascendidos siempre suelen estar en las quinielas de todos para la lucha por el descenso, pero este Málaga se ha subido a las barbas de los equipos de la zona noble de la tabla, y no parece tener intención, por ahora, de abandonar esa situación de privilegio.

Ahora es un equipo con confianza, solidario en sus actitudes, un conjunto en el que parecen atacar todos y defienden todos, un auténtico acordeón sobre el campo. Evidentemente, esto es fruto del trabajo táctico de un entrenador, Antonio Tapia, que si bien no tiene un gran nombre en el fútbol español, habrá que empezarlo a valorar desde ahora. Los malagueños no tienen un equipo de campanillas, ni mucho menos. Con un presupuesto justito, sin pasarse de talonario, han conformado una plantilla compensada, en la que destacan hombres que ya fueron artífices el año pasado del ascenso del equipo.

Malaga

A mí me gusta sobremanera en el centro del campo Apoño. Lleva el dorsal número 10 y sabe muy bien cómo sobrellevarlo. Es el distribuidor de juego del equipo, pero a su vez, el hombre que destruye el del contrario. Con llegada, con gol, con mucho criterio a la hora de circular la pelota, lleva 6 goles en 17 partidos que ha disputado, cifra muy interesante para un jugador del centro del campo. Otro de los nombres en los que hay que fijarse de este Málaga es Eliseu, un jugador de gran velocidad, pero que sabe medirla perfectamente. Ya fue pieza clave en el ascenso de los andaluces la temporada pasada, y este año lleva 5 goles en 19 partidos disputados.

Quiero seguir destacando el trabajo de Antonio Tapia en el banquillo malaguista. Ha sabido darle realce a un equipo en el que siguen jugando como titulares muchos de los jugadores que también lo hacían el año pasado en una categoría inferior. Le ha dado confianza arriba a un delantero como Baha, al que todos podrían definir como el auténtico delantero-tronco, pero nada más lejos de la realidad. En 20 partidos lleva acumulados 8 goles, una cifra muy interesante para un delantero de un equipo recién ascendido. Con estas estadísticas, podría terminar la temporada con una cifra cercana a los 15 goles.

No sé si los malaguistas lograrán aguantar la zona que ocupan en estos momentos. Lo que sí hay que mencionar que, si tenemos en cuenta que Barcelona, Real Madrid, Valencia, Sevilla, Villarreal y Atlético de Madrid están un poco por encima del resto, los de la Costa del Sol cuentan con el privilegio de ser el mejor equipo del pelotón de perseguidores. Eso, teniendo en cuenta las limitaciones de presupuesto, más el hecho de ser un equipo recién ascendido, hacen que el Málaga sea nombrado con toda justicia el equipo revelación de la primera vuelta del campeonato.