Leo Messi pasó ayer como un ciclón por el Reino de Navarra

18ª jornada de Liga en España y las cosas siguen igual, con un Barcelona que no cede ni un ápice, que gana los partidos incluso con sufrimiento, y que se permite incluso aumentar en un punto la diferencia con respecto al segundo clasificado, que en esta ocasión es el Real Madrid, que parece haber encontrado en Juande Ramos la seguridad defensiva que con Schuster había perdido. Los blancos son ahora los perseguidores naturales del Barça de Guardiola, junto con el Sevilla y el Valencia. El Atlético de Madrid volvió a caer este fin de semana, en su terreno de juego, ante el Bilbao, y suma una nueva derrota que alimenta la crisis de resultados y las malas relaciones entre la grada y el técnico mexicano Javier Aguirre.

El Barcelona salió indemne y con tres puntos bajo el brazo del Reino de Navarra. Yo creo que ganó más que un partido de fútbol: se llevó la certeza de que, incluso sufriendo y desapareciendo del campo, es capaz de sacar a relucir la tremenda calidad y pegada de sus hombres para llevarse los partidos. Después de una primera mitad en la que dominaron claramente y se fueron al vestuario con un gol de ventaja, obra de Eto’o, en la segunda parte Osasuna le llegó a remontar en 10 minutos el partido.

Faltaban doce minutos para el final, y el Barcelona se veía abajo en el marcador, con un Osasuna crecido y en tromba. Pero los azulgranas están que se salen, tienen una confianza en sí mismos apabullante, y un hombre que a día de hoy vive en otra galaxia futbolística, Leo Messi. El argentino participó en el empate de los barcelonistas, y marcó de fuerte disparo el gol de la victoria a falta de seis minutos para el final. Los osasunistas asitían impávidos al repertorio de un hombre que decide partidos por sí solo. La gesta parece poca cuando se trata del Barcelona. En otro equipo la victoria se consideraría como épica.

Victoria cómoda del Real Madrid en Mallorca

Por su parte el Real Madrid tuvo el domingo un partido de esos que se conocen como cómodos. Hacía tiempo que los blancos no disfrutaban de un encuentro así, y es que el Mallorca, en puestos de descenso, está en clara sintonía con el despropósito y el mal juego. Para colmo de males, a los tres minutos de juego, el holandés Robben ya había entrado como un puñal por la defensa mallorquina, y había puesto el primero de la tarde en el electrónico. Poco más podían hacer los hombres de Gregorio Manzano. El castillo de naipes defensivo se venía abajo a las primeras de cambio.

Para colmo de males, mediada la primera parte, el eterno capitán Raúl marcaba el segundo, tras gran jugada de un Higuaín al que no parece haberle pesado la llegada del holandés Huntelaar, quien vio el partido desde el banquillo. El Real Madrid se gustaba y los locales apenas inquietaban la meta de un Casillas recientemente elegido como el mejor portero del mundo. La defensa del Real Madrid ha ganado enteros con la presencia en el centro del campo de uno de los últimos fichajes de los blancos, el francés Lassana Diarrá.

La segunda parte sólo vino a certificar la mejoría en su juego del equipo de Juande Ramos, y la llegada del tercer gol, obra de Sergio Ramos, quien parece de nuevo reencontrarse con la portería contraria. Aún así, la exqusiitez sigue sin llegar del todo a un Real Madrid que depende en exceso de las entradas por banda de Robben y el desgaste defensivo de sus hombres de medio campo. Los madrileños se sitúan segundos en la tabla, a doce puntos del Barcelona, una distancia que, visto el juego de los barcelonistas, se antoja insalvable.