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Jul
Liverpool canta, y el mundo se detiene
Jose Manuel el 28 de Julio de 2008
Aún recuerdo aquella noche en Anfield. Aún recuerdo aquel estadio lleno a rebosar. Enfervorizados hinchas ingleses que, bufandas en alto, entonaban el mágico You’ll never walk alone como si de un auténtico orfeón se tratara. Las gargantas rasgaban la sensiblidad del momento. Liverpool se viste de fiesta cuando el asombro y la emoción se conjugan sobre un terreno de juego. Empieza el espectáculo.
Desde entonces, he de reconocer que el Liverpool es uno de mis equipos favoritos. La fidelidad de la afición inglesa hacia sus colores es increíble. Traspasa todas las fronteras del raciocinio. Nada se puede comparar a una tarde mágica de Fernando Torres o un pase perfecto de Steven Gerrard. Liverpool no podría pagar con nada un nuevo título de Premier League para el conjunto de Rafa Benítez. El tiempo se pararía cada noche, rememorando los instantes de júbilo, las pasiones, el orgullo de una raza que en cada partido traspasa la piel de las personas hasta convertirse en un sólo grito.

Liverpool rinde pleitesía a los Beatles y a su equipo de fútbol. Aún recuerdo la mágica noche en la que el Liverpool saltó al terreno de juego. Una noche cualquiera, un partido cualquiera. Cualquier instante es un segundo eterno en el tapete mágico y misterioso de Anfield Road. Nadie sabe cuántos miles de personas entonan el himno del equipo cuando salta al campo. Los aficionados de Anfield, aquellos que amaron y siguen amando al Liverpool, los que se fueron y los que quedan por venir. Niños y mayores enfundados en el mismo corazón. Liverpool canta, y el mundo se detiene.
Me alegro siempre de los éxitos del conjunto inglés. Ya va siendo hora que en Inglaterra repita los triunfos conseguidos en los últimos años en Europa. El viejo continente es el baúl mágico de los seguidores del Liverpool. El equipo se crece en los momentos delicados. Siempre responde fútbol con fútbol, tesón con tesón. Liverpool repite siempre el mismo son, y sus aficionados lo reciben en casa tal como se merece. You’ll never walk alone, recuérdalo siempre, hijo mío.
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