Leo Messi

A día de hoy ya creo que nadie duda de la calidad del argentino Leo Messi. El jugador del Barcelona está destapando este año el tarro de las esencias y lleva camino de convertirse en el mejor jugador del mundo, si es que ya no tiene ese galardón de forma moral. Ayer en el Vicente Calderón, donde su equipo ganaba por 1-3 al Atlético de Madrid en partido de Copa del Rey, era despedido en el minuto 81 de partido por los aplausos de una de las aficiones más respetables del fútbol español. El Frente Atlético, el grupo de seguidores radicales de los colchoneros, tuvo que rendirse a la evidencia y ponerse en pie para homenajear a uno de los jugadores que está llamado a hacer historia en el deporte de la pelota.

Messi hizo ayer cuanto quiso sobre el césped del Calderón. Marcó tres goles pero pudieron ser otros tres más. Dio asistencias a sus compañeros, provocó penaltis, movió al Barcelona desde y cómo quiso y resultaba imparable para los defensores atléticos, que una y otra vez se veían en la imperiosa necesidad de frenarle a patadas. El pibe argentino tiene calidad y desborde de sobra, regatea a su propia sombra y lo hace con un desparpajo tan grande que asusta. ¿Hasta dónde puede llegar este jugador?.

Messi no ha logrado despuntar antes porque hace dos años que no logra ningún título con el Barcelona. Además, hace dos años chocó contra la enorme sombra de Ronaldinho, quien cuajó una de sus mejores temporadas en el equipo azulgrana. El año pasado empezó a gestarse el jugador que hoy podemos disfrutar, pero aún así el argentino sólo logró el título de campeón olímpico con su selección y llegar hasta las semifinales de la Champions League, siendo eliminado por el Manchester United, aquel duelo que decantó el Balón de Oro para el portugués Cristiano Ronaldo.

Messi aplaudido ayer en el Vicente Calderón

Hoy Messi no tiene rival que se le pueda comparar. Su nivel de juego es incluso superior al que, a estas alturas, demostraba el propio Cristiano Ronaldo el año pasado en Manchester. El Barcelona es el claro dominador de la liga española, se pasea por Europa y ayer se dio un festín en el Vicente Calderón para asegurar una nueva eliminatoria de Copa del Rey. Y uno de los principales artífices de todo esto es el argentino. Hoy todos los periódicos deportivos nacionales en España sacan en portada el auténtico homenaje al fútbol que ayer nos brindó Messi a los aficionados. No se habla de otra cosa en las tertulias deportivas.

¿Hasta dónde puede llegar Messi si le respetan las lesiones y si sigue en esta progresión?, ¿está tocando techo este jugador o todavía podría llegar a más?. Sus propios compañeros le admiran, su entrenador no para de deshacerse en elogios hacia él, y las aficiones contrarias le terminan despidiendo entre ovaciones, mientras los comentarios de los aficionados en los distintos foros futbolísticos, sean del equipo que sea, sólo denotan admiración y pleitesía ante el mejor jugador del mundo en estos momentos.

Esta mañana, precisamente, el entrenamiento del Barcelona ha sido un clamor. Todos querían que Messi les firmara un autógrafo, que les dedicara una sonrisa, una mirada. El chico está alucinando, se ve desbordado ante tantas muestras de admiración. Sin duda que se lo merece, porque, a los grandes aficionados, noches como las de ayer, son difíciles de olvidar en un campo de fútbol. Messi hace disfrutar, y verle sobre un terreno de juegos es sinónimo de espectáculo. El argentino es sin duda alguna, a día de hoy, el auténtico rey de la pelota.