Juande Ramos

Realmente se veía venir. No había que ser muy inteligente para saber que las horas de Juande Ramos en el banquillo del Tottenham estaban contadas. El técnico español tenía a los londinenses últimos en la tabla, con sólo dos puntos en ocho jornadas, lo que equivalía al peor arranque liguero de los Spurs desde 1912, un dato que lo dice todo. Los dirigentes del cuadro inglés le habían dado de plazo a Juande seis partidos en la Premier para ver si el equipo reaccionaba o no. Sólo han esperado uno, el del pasado jueves en la Copa de la UEFA ante el Udinese, que acabó con derrota de los Spurs por 2-0. La paciencia de los altos cargos del equipo ha explotado esta misma madrugada, y a sólo quince horas del partido de esta tarde ante el Bolton, han sesgado la cabeza del entrenador español.

Lo que son las cosas. Hoy hace exactamente un año, Juande Ramos abandonaba el Sevilla, por la puerta de atrás y de manera casi convulsa, para desembarcar en el Tottenham. Sus grandiosas temporadas en el Sevilla, y en especial, un contrato de campanillas, hicieron que el técnico se decantara por el fútbol inglés. Se convertía entonces en el cuarto técnico mejor pagado del mundo, tras José Mourinho, Fabio Capello y Alex Ferguson. Más de siete millones de euros por temporada le esperaban. Así cualquiera, por mucho que te quieran llamar pesetero, traidor o lo que ustedes quieran. Juande se fue como lo hubiera hecho cualquiera al que le suben sus emolumentos casi el doble. En Sevilla no se le perdonó, y hoy en los foros del club de Nervión, los aficionados sevillistas casi se toman el día de fiesta para celebrar la destitución de Juande.

Juande Ramos se despide del fútbol inglés

Ni me parece bien, ni me parece mal que los sevillistas se alegren de la destitución. No me parece bien porque, mal que les pese, Juande Ramos llevó al Sevilla a sus más altas cotas en la historia de este club. Le hizo campeón de la UEFA dos años consecutivos, campeón de la Copa del Rey, campéon de la Supercopa europea y de la Supercopa española. Títulos y más títulos que formaron parte de dos años gloriosos en el fútbol sevillista, que lo convirtieron en el técnico de moda del momento. Tampoco me parece tan mal porque Juande se dejó llevar por el soniquete de las libras esterlinas. Un cheque en blanco le cegó los ojos, y se olvidó de los éxitos con el Sevilla, de la afición y de todo cuanto le rodeaba hasta ese momento. Ahora es lógico que los aficionados sevillistas se alegren de la destitución del técnico. Fueron unos momentos muy tristes los que vivía la entidad hace un año, aún con el nudo en la garganta por la muerte de Antonio Puerta.

Hace un año, el Tottenham le ofrecía a Juande Ramos la posibilidad de llevar al club inglés a lo más alto. El año pasado se presentaba como un año de transición, y el técnico español quiso brindarle a su nuevo equipo la Carling Cup, un título que llevarse a la boca después de muchos años de sequía. Esta temporada era la elegida para que los londinenses estuvieran arriba, mirando de nuevo cara a cara a los grandes. Pero las bajas de Berbatov y Robbie Keane no fueron lo suficientemente bien cubiertas con Paulychenko o el croata Modric. El equipo no termina de salir del fango, y los resultados mandan. Juande Ramos se queda en el paro. Eso sí, con los bolsillos bien cubiertos. Cuántos de nosotros daríamos por quedarnos de esta manera sin trabajo, con más de siete millones bajo el brazo. Eso sin contar con la indemnización del despido. Ver para creer…