Esta misma mañana, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, ha confirmado lo que muchos augurábamos. El Barcelona, y cualquier equipo del mundo que se precie, debe dejar que sus jugadores menores de 23 años puedan participar en unos Juegos Olímpicos, y que, cualquier intento por evitar la participación de estos futbolistas, podría suponer un atentado contra el espíritu olímpico y deportivo.

Joseph Blatter, presidente de la FIFA

Se veía venir que el asunto Messi iba a traer cola. Como sabrán, el Barcelona se niega a la cesión del jugador para que éste pueda disputar con Argentina los Juegos Olímpicos de Pekín. El lunes pasado, el club azulgrana ponía rumbo a Escocia, y en sus filas estaba Leonel Messi. Es de sobra conocido que el jugador ha manifestado en varias ocasiones su intención de disputar la competición, pero el club de la ciudad condal pretende mantenerlo en sus filas para que dispute la eliminatoria previa de la Champions League.

Las palabras de Blatter no sólo conllevan el hecho de estar en desacuerdo con lo expresado por el Barcelona, sino que incluso llegan hasta la Federación Española de Fútbol, la cual había mandado una carta al club azulgrana manifestándole su apoyo y conformidad en que Messi no viajara hasta Pekín.

Leonel Messi

El asunto, sin duda alguna, va a traer polémica, porque el Barcelona no está dispuesto a ceder, a pesar de las advertencias de Blatter. Pero también, cabe el hecho de pensar que los Juegos Olímpicos no se hallan bajo las directrices de la FIFA, y entonces, ¿qué pintarían aquí las supuestas amenazas de Blatter?. Y es que el asunto de la cesión de los jugadores a sus respectivas selecciones, ya sea en unos Juegos Olímpicos o en cualquier partido amistoso, supone siempre un quebradero de cabeza para los dirigentes de los respectivos clubes.

Habría que pensarse muy bien a la hora de contratar a ciertos jugadores el hecho de que su internacionalidad puede provocar en algún momento estas circunstancias que algunos califican de desagradables. Pero lo que está claro es que, en su mayoría, los jugadores siempre sueñan con representar a su país en una máxima competición, y eso, nadie se lo puede negar a Messi.