Jose María del Nido, presidente del Sevilla

José María del Nido es el presidente del Sevilla. Realmente hay que reconocer que las últimas campañas del Sevilla han sido las mejores de su historia. Los títulos nacionales e internacionales conseguidos no tienen parangón alguno en el siglo de vida nervionense. Dos copas de la UEFA de forma consecutiva, una Supercopa de Europa ganada al Barcelona, una Copa del Rey, una Supercopa de España y la clasificación del equipo para la Champions League, dejan bien a las claras el maravilloso trabajo que jugadores, cuerpo técnico y afición, han venido haciendo en las últimas temporadas a orillas del Guadalquivir. Más no se puede pedir a simple vista.

Pero su presidente, el señor Del Nido, siempre ha tenido un pequeño problema. Y es que su enfervorizada pasión sevillista llega hasta límites que sobrepasan y mucho la prepotencia y el despotismo. De unos años a esta parte, el hecho de conseguir títulos, le ha convertido en uno de los presidentes más bocazas, con perdón de la palabra, del fútbol español. En infinidad de ocasiones se ha jactado de contar con el mejor equipo del mundo, cosa que, obviamente, pongo en duda y la he puesto siempre que el mandatario sevillano lo ha manifestado. A pesar, incluso, de que el Sevilla ha encabezado la lista de mejores equipos por coeficiente UEFA, una clasificación muy subjetiva y relativa.

Un hombre un tanto prepotente

Hoy mismo volvía a las andadas afirmando que, en el último torneo disputado por su equipo en Amsterdam, ante el Ajax, Arsenal e Inter de Milán, los dirigentes del equipo holandés no paraban de decirle que su equipo era como los Globertrotters del fútbol europeo. Una muestra más de la prepotencia de este señor que, en resumidas cuentas, ya cansa un poco. Siempre ha sido un presidente que ha infravalorado con sus declaraciones a algunos rivales. Sin ir más lejos, el año pasado, en la Champions, en la eliminatoria de octavos de final contra el Fenerbahce turco, afirmaba que su equipo pasaría la eliminatoria sí o sí. El Sevilla fue eliminado y tuvo que tragarse sus palabras. Varias semanas después, el Sevilla viajaba a La Coruña para enfrentarse en Liga al Deportivo. Si vencían, se colocaban en puestos de Liga de Campeones. El señor Del Nido ninguneaba al Depor y aseguraba que su equipo dormiría esa noche en puestos Champions. El Depor ganó 2-1, y nuevamente Del Nido tuvo que callarse la boquita.

No quito que lo que intente sea alentar a sus jugadores, motivarlos, darles plena confianza, demostrar que está con ellos. Pero las maneras de este señor no son muy correctas. Hay demasiada prepotencia en el tono de sus palabras, y eso, entre el sevillismo, en más de una ocasión, ya he oído que no gusta mucho. Pero claro, mientras lleguen los títulos, a este hombre sus aficionados le perdonarán todo. Aunque a mí, ya digo, me cansa.