Intenso reparto de puntos en Stamford Bridge

No solemos hacer artículos centrándonos exclusivamente en un sólo partido, amén de que el encuentro sea importante y así lo requiera. Pero hoy vamos a hacer una excepción con el partido que esta tarde han disputado en Londres, en el estadio de Stamford Bridge, Chelsea y Manchester, que ha concluido con empate a un gol, correspondiente a la quinta jornada de la Premier League. Y hacemos la excepción por muchas cosas. Partidazo de ambos equipos, tensión en el campo, en las gradas, emoción hasta el último suspiro, un auténtico espectáculo del fútbol que se ha saldado con el resultado más justo, el empate.
El Chelsea llegaba al partido con la oportunidad de volver a colocarse líder de la competición, puesto que le había arrebatado ayer el Arsenal tras ganar su partido. El Manchester no podía permitirse el lujo de tropezar, ya que una derrota, le hubiera colocado a nueve puntos de los de Scolari, cuando tan sólo se llevan disputados cinco partidos (los de Manchester con uno menos). Nada hacía presagiar antes del comienzo de la temporada que, un partido de este calibre, en las alturas de competición en la que estamos, fuera a presentarse tan emocionante e intenso. Pero ya se sabe que los Chelsea-Manchester son encuentros de grandísima rivalidad. Sobre todo desde la final de la Champions del pasado mes de mayo, cuando los del United se llevaban el trofeo en una fatídica, para los de Chelsea, tanda de penaltys.

El Manchester fue mejor en la primera parte. El Chelsea parece que no se sobrepuso de la inesperada lesión del portugués Deco, que antes de empezar el partido se cayó del equipo. Se nota cuando el portugués no está sobre el campo, y hoy los azules no han sabido llegar con claridad meridiana al área contraria. Sobre todo en una primera parte en la que se adelantaron los de Ferguson, con un gol de Park a los 18 minutos de juego. El Manchester había enfriado el ambiente impresionante de Stamford Bridge. Los Diablos Rojos se convertían en más diablos que nunca, y atenazaban a los locales, que llegaban en esporádicos arreones, propios de un equipo plagado de una calidad inconmensurable, con un centro del campo con Lampard y Ballack, sin duda, de lo mejorcito de Europa.
La segunda parte fue otro cantar. Ferguson dio entrada a Cristiano Ronaldo, y el Chelsea se quiso ir con todo arriba. Los de Scolari tocaron a rebato y se pudo ver por momentos un fútbol lleno de tensión y emoción. Las ocasiones se sucedían, sobre todo en las botas de hoy un desafortunado Anelka, que intentaba paliar el bajo momento de forma de Drogba, acabado de salir de una lesión. El tanto del empate parecía que sería cuestión de minutos, y a falta de 12 para el final, un centro al corazón del área fue rematado a placer por Kalou, que había entrado minutos antes por Ballack. Es difícil de describir el ambiente que se vivió en las gradas y en el campo los minutos restantes. Cuando un estadio inglés vibra, sobre todo con partidos de este calibre, las palabras se quedan muy cortas, los adjetivos apenas pueden describir lo que se siente. El fútbol se hace universal, y todo gira alrededor de la pelota. El encuentro acabó en tablas, pero lo mejor del partido fue sin duda el gran espectáculo que se vivió en la mezcla de césped y graderío. El fútbol con partidos como éste se hace mucho más grande.
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Jose Manuel el 21 de Septiembre de 2008Categorías: Cristiano Ronaldo, Fútbol Internacional, Juegos de fútbol
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