Cesc Fábregas, ¿un nuevo caso Luis Figo?

Cada vez que lo recuerdo parece que se produjo hace muchos más años. Pero no. Sólo han pasado nueve años desde que el Real Madrid le birlara al Barcelona a su capitán, el portugués Luis Figo. Si hubo alguna vez un acuerdo pacifíco entre el Barcelona y el Real Madrid, todo se truncó aquel verano del 2000, cuando el portugués, reciente ganador del Balón de Oro, se marchó al club blanco. Fue Florentino Pérez el que, en su primera era de los galácticos, convirtió al Real Madrid en una empresa reconocida a nivel mundial. La llegada del luso a la Casa Blanca supuso una verdadera bomba en el fútbol español y mundial.
Fue un movimiento audaz por parte del recién elegido presidente del Real Madrid, y que dejó una huella imborrable en el futuro deportivo de Luis Figo. Es lógico entender que los aficionados del Barcelona se sintieran traicionados por el jugador, después de que el portugués hubiera ganado la Copa de la UEFA y los títulos de Liga y Copa del Rey, anotando 30 goles en total en sus cinco años como azulgrana. Cuando volvió dos temporadas después, en la semifinal de la Liga de Campeones 2001-2002, fue recibido con una de las pitadas más grandes que recuerdo en un campo de fútbol. El público no paró de arrojarle cosas, y en muchas ocasiones se vio imposibilitado de poder sacar los saques de esquina, ante la lluvia de objetos que caían sobre él. Hasta la cabeza de un cochinillo llegaron a lanzar los aficionados del Barcelona sobre Figo, una imagen que reflejaba la indignación de los culés hacia su ex jugador.
El Barcelona sufrió una multa por la conducta de sus aficionados. Pero quizás lo peor fuera que Figo tuvo éxito en el Real Madrid. El portugués logró dos ligas con los blancos, más una Liga de Campeones, el mismo año en el que desde Barcelona le habían lanzado la cabeza de un cochinillo. Ese año, en el 2001, el portugués había sido galardonado con el FIFA World Player.
Hay muchas razones por las cuales los aficionados de ambos equipos se llevan tan mal. Figo, precisamente, es una de las grandes heridas en la piel del Barcelona. Los culés comenzaron a sentir un sentimiento de odio hacia Florentino Pérez, y con su reelección este verano pasado como mandatario del Madrid, las aguas han vuelto a calentarse. Sin embargo, este año Florentino ha prometido no tocar a ningún jugador del Barcelona. La búsqueda de estrellas le ha llevado a fichar a Kaká, Cristiano Ronaldo, Benzemá y Albiol. Pero tal vez haya una manera de poder desenterrar el hacha de guerra. Quizás hay una manera de que los aficionados del Barcelona vuelvan a sentirse ultrajados. Y es la posibilidad de que Cesc Fábregas, ex barcelonista y catalán, recalase en el Real Madrid.
En España, algunos niños sólo sueñan con jugar algún día en el club del que son seguidores. Cesc Fábregas fue desde pequeño aficionado del Barcelona. Él mismo cuenta que el primer partido al que asistió en el Camp Nou fue a la edad de nueve meses, en brazos de su abuelo. Cesc comenzó su carrera como futbolista en la Masía, la cantera del Barcelona. A pesar de su extraordinario talento, no logró nunca jugar en el primer equipo azulgrana, por lo que Arsene Wenger lo fichó para el Arsenal, donde se ha convertido en uno de los mejores centrocampistas del mundo con sólo 22 años. A pesar de su juventud, el jugador ya ha ejercido la responsabilidad de la capitanía del Arsenal, liderando a su equipo en la Premier League y en la Liga de Campeones. Asimiso, Cesc también ha sido un hombre importante para la selección española, logrando la Eurocopa en junio del 2008. No en vano, fue elegido en el once ideal del torneo.
Cesc Fábregas siempre ha sido el sueño inalcanzable de Joan Laporta, quien no ha dejado nunca de lamentarse de la marcha del jugador al fútbol inglés. Pero, después de una temporada pasada llena de lesiones y de no haber ganado nada significativo con su club, los rumores de que Cesc quiere volver a España cobran forma. Si hubiera un mínimo de verdad en estos rumores, Barcelona y Real Madrid serían los primeros en lanzarse a por el jugador. Es más, se dice que el Arsenal estaría dispuesto a vender a su estrella por 46 millones de euros. En Barcelona la sensación que tienen es que Cesc pertenece al equipo barcelonista. Los aficionados culés ven a Cesc como el sucesor de Xavi en el mediocampo azulgrana, y yo estoy convencido de que el jugador volverá a su casa algún día.
Sin embargo, al igual que con el caso Luis Figo hace nueve años, Florentino Pérez también ha puesto sus ojos sobre Ces Fábregas. Después de la negativa de la Roma ante la oferta del Real Madrid por De Rossi, y tras el elevado precio de venta que le ha puesto el Liverpool a Xabi Alonso, Florentino ha advertido la posibilidad de ir a por Fábregas. De nuevo se puede producir, nueve años después, un nuevo capítulo de la ira de los aficionados del Barcelona contra Florentino Pérez. ¿Qué ocurrirá en los próximos días?…
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Jose Manuel el 11 de Julio de 2009Categorías: Fútbol Internacional
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