Diego Valeri.- Con el dorsal “8“ en la espalda se mueve por todo el mediocampo este volante, figura de Lanús en el Torneo Apertura 2007. Hace sólo una temporada era un jugador desconocido por todos, pero no por Cabrero. Suplente hasta que su equipo vendió a Leto y Archubi, y se quedó con un lugar en la mitad de la cancha.

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Diego Hernán Valeri, nació en Valentín Alsina –provincia de Buenos Aires- el 1 de Mayo de 1986. De chico nunca abandonó los estudios por decisión suya y gracias al empuje de su madre. Le encanta la historia y sabe idiomas. Realizó las divisiones inferiores en el conjunto “granate” del cual es hincha.

Volante “culto” dentro y fuera de la cancha, debutó a los 18 años en la Primera División de Lanús el 27 de Septiembre de 2003, de la mano de Miguel Ángel Brindisi, cuando empataron a 1 frente a Vélez. Desde el año que pisó por primera vez la máxima categoría se quedó en el club del sur. Allí fue dirigido por Néstor Gorosito, Carlos Ramacciotti y ahora, por Ramón Cabrero.

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Dijo que es admirador de Juan Román Riquelme, y le daba vergüenza hablar con el cuando fue sparring de la Selección Argentina en el momento que Marcelo Bielsa fue el técnico. Ese fue un instante único en su carrera, pero tuvo otro tramo no tan feliz cuando en Noviembre de 2005 sufrió la rotura de los ligamentos cruzados de la rodilla derecha.

El “conde” es un jugador parecido, en la manera de moverse y manejando la pelota, a Jairo Patiño o Leonel Ríos. Volante de fina pegada, puede jugar tanto por derecha, por izquierda o junto a un “5” combativo en la zona central del mediocampo. Forma parte de un plantel que puntea el campeonato y no se cae, a pesar de sentir las miradas de todos los grandes, desde abajo.

Fotos: Diario Olé