Iker Casillas

Indignante, vergonzoso, patético, y otra serie más de calificativos que me callo por no violentar este artículo con palabras mal sonantes. Todo ocurrió el fin de semana pasado, cuando el Atlético de Madrid perdía en su estadio en el derby madrileño contra el Real Madrid por 1-2. Al término del partido, el fisioterapeuta del club colchonero, Sebastián Truyols, saltó al campo con la intención de pedirle la camiseta al guardameta del Real Madrid, Iker Casillas. Casillas se la entregó, a pesar de los improperios recibidos por parte de otros trabajadores del club atlético, quienes tachaban de improcedente la actitud del fisio. Ayer por la mañana saltaba la noticia: Truyols era despedido del club por su actitud al término del encuentro, al pedirle la camiseta a un eterno rival, después de la dolorosa derrota que sufrieron los atléticos.

Pero vamos a ver, dirigentes del Atlético de Madrid, ¿qué razones cabales esgrimen ustedes para despedir de manera fulminante a un trabajador de su puesto de trabajo por pedirle la camiseta a un jugador del equipo contrario?. Reconozco que la actitud y la acción del fisioterapeuta quizás no fuera éticamente correcta, dado el contexto, la derrota y lo que quieran ustedes. Pero de ahí a pasar al despido absoluto del trabajador, va un mundo. Es algo que no entiendo en absoluto. Es una muestra de caciquismo servil, de auténtica barbarie, es un despropósito como, y ya lo saco a colación, el que llevan ustedes manejando desde hace unos años en el equipo colchonero. Con dirigentes así, mal que les pese a los atléticos, el equipo no llegará a ninguna parte.

Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid, con su camiseta del Real Madrid

Hay que recordar, para más inri, que el presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, ya se enfundó en una ocasión la camiseta del Real Madrid, como acto de conciliación antes de un derby. ¿Usted cree que eso sentó bien a sus aficionados?, ¿no debería haber sido usted al menos expedientado por ello?. Pero claro, es el presi, el cacique, el mandamás de la finca. Un simple trabajador, un hombre que lleva dedicados seis años a la casa, trabajando desde las categorías inferiores del club, es despedido por pedir una camiseta. ¿Cuántos futbolistas se intercambian camisetas con jugadores del equipo contrario y todos lo vemos como algo normal, que no se sale de los cánones reglamentarios?.

Hace pocos días hablábamos del caciquismo que la UEFA había tenido con el Atlético de Madrid tras cerrarle el campo dos partidos por los actos producidos durante el encuentro de Champions con el Marsella. Ahora el caciquismo se instala en los despachos colchoneros. Parece que volvemos a los años de la represión, los años del fascismo barato. ¿Obligan a los trabajadores de un equipo a ser fervientes defensores de ese equipo, o más bien se les cataloga por su rendimiento en el trabajo?. Visto lo visto, en el Atlético de Madrid se mira principalmente su actitud para con el equipo contrario. A mayor cantidad de insultos y menosprecios, más Atlético eres. A mayor cantidad de antideportivos y memos, mayor sueldo. No me parece en absoluto correcta la actitud del Atlético de Madrid. Los periódicos españoles recogen la noticia en sus portadas, y el equipo rojiblanco ha sobrepasado los límites de la deportividad. Lo dicho, vergonzoso, indignante y patético, como vuestro nombre, Atlético.