El adiós de Maldini

Hay muchas maneras de decir adiós. Muchas de ellas son dulces, y otras dolorosas. Están los abrazos y las lágrimas, la palmadita en la espalda, el apretón de manos, o el simple adiós. Es el momento de pensar que nunca más veremos a esa persona, o al menos, durante un tiempo considerable. Carlo Ancelotti, el ya ex técnico del Milán, ha fingido marcharse hasta el último momento, pero finalmente, el domingo pasado, anunció su marcha del equipo rossonero, después de obtener el tercer puesto en Florencia. Un poco de cobardes, ¿no?. Parece ser que su sustituto en el banquillo milanista será Leonardo, el brasileño ex jugador del Milan.

No quiero profundizar más en el adiós casi canalla de Ancelotti, chabacano, barriobajero, sino que nos queremos centrar en tres adioses bonitos del fútbol italiano. Tres jugadores que se marchan de los terrenos de juego con la cabeza bien alta. Paolo Maldini, Pavel Nedved y Luis Figo, un trío de ases que ha marcado una época gloriosa en el fútbol europeo, y que cuelgan las botas en Italia. Dos ganadores del Balón de Oro, Nedved y Figo, y otro, Maldini, que debería haberlo sido al menos una vez. Los tres dejan un gran número de recuerdos y un legado de dedicación total a sus colores. Sin embargo, corren rumores de que Nedved aún puede volver en Navidad a la Lazio, gracias a los esfuerzos de su agente. Pero, claro, todo eso ya se verá.
Lo que sí está claro es que Maldini, por ejemplo, sí se retira definitivamente, que fue despedido con una tremenda ovación en su último partido en Florencia.

Sin embargo, no sólo estos tres jugadores han dicho adiós en Italia. Hay otros adioses, no definitivos, pero que sí significan el cambio de equipo en algunos jugadores. Los aficionados del Udinese y el Génova despidieron a Quagliarella y Milito, respectivamente. También se va del Génova Thiago Motta. Además de las despedidas, la última jornada en Italia fue maravillosa, sin duda. 41 goles en total, una temporada impresionante en cuanto a número de goles en total. Ibrahimovic, que acabó la liga como máximo goleador del campeonato con 25 goles, aún no sabe también si abandonará el Inter. Seguramente que, de aquí a unos días, hablaremos de más y más despedidas en el fútbol italiano. Las estrellas emigran. Italia se va quedando vacía.