Tévez

Los aficionados del Manchester United sabían que el delantero argentino Tévez aún tenía que decir su última palabra, ante la gran cantidad de rumores que le sitúan fuera de Old Trafford la próxima temporada. El miércoles pasado, el Manchester disputaba en casa del Wigan el partido que tenían aplazado de la Premier League. Un encuentro que podía poner a los Diablos Rojos en el camino del título, o bien acercar al Liverpool al gigante de Manchester. Hasta el minuto 86 de partido, el Wigan se mostró terco, muy terco. Ni Cristiano Ronaldo, ni Berbatov ni Wayne Rooney habían podido hacer desaparecer del luminoso el empate a un gol que reflejaba el encuentro. Una derrota aquí podría significar que el título de la Premier se jugase en la última jornada de Liga, siempre que el Liverpool venciera al West Bromwich el domingo, por supuesto, y con el Arsenal de Wenger cargando sus armas para disparar sus cañones sobre Old Trafford el próximo sábado. Sin embargo, en esas estábamos, cuando apareció Tévez, y la historia cambió su curso…

El argentino sólo esperó en el banquillo durante nueve minutos de la segunda parte, antes de que se le diera la orden de prepararse para saltar al terreno de juego y sustituir a un eternamente pasivo Anderson (nunca entenderé qué hace el brasileño sobre el campo, y Tévez en el banquillo, pero bueno…). Nada más saltar al campo, sólo hubo que esperar seis minutos para que marcara el primer gol para los suyos. Hasta ese momento, el Wigan había defendido con uñas y dientes el gol de Hugo Rodallega que, poco antes de la media hora, les había puesto por delante en el marcador. El colombiano le estaba dando la noche a Vidic y Evans. Otro jugador del Wigan, el ecuatoriano Valencia, por el que el Manchester parece dispuesto a ofrecer 22 millones de euros para llevárselo a Old Trafford, estuvo a punto, antes del descanso, de abrir brecha en el marcador.

Pero en la segunda parte, el Manchester encontró su ritmo de juego, y entre Cristiano Ronaldo, Carrick, Berbatov y Rooney, acorralaron al Wigan. Sin embargo, Rodallega seguía siendo una molestia constante. El colombiano estaba en todas partes, y la defensa del United se tuvo que emplear a fondo para que la Premier no se pusiera tremendamente emocionante. El Manchester se hizo con la posesión de la bola, y el Wigan se vino atrás. No es la mejor manera de jugarle al United, pues aún quedaba un mundo de partido. Cristiano Ronaldo lo intentaba de todas las maneras, pero no era su tarde. Ni tampoco la de Rooney ni Berbatov. A pesar de todo, parecía evidente que el Wigan no iba a poder aguantar hasta los 90 minutos con el 1-0 a su favor. Es ahí cuando apareció, como os decimos, la figura de Tévez. El argentino, denostado buena parte de la campaña por el técnico Alex Ferguson, le ha dado al Manchester en este partido medio billete para asegurar un nuevo título de la Premier League. El sábado próximo, con un empate en Old Trafford ante el Arsenal, el Manchester United ganaría un nuevo título de Liga.