No era un encuentro de lo más complicado y en la previa era un escollo superable. Y Boca lo ganó, lo ganó bien, sin sobrarle demasiado pero con justicia. Manejó gran parte del partido a su criterio y tuvo las situaciones más claras. Fue 1 a 0 frente al Etoile de Túnez que se dedicó, mayormente, a defender y buscar la contra. Nada del otro mundo en un flojo encuentro. Fue un partido más, la verdadera prueba será –todo el mundo asegura- frente al Milan.

En el primer tiempo Boca dominó, llegó claro por los laterales con el negro Ibarra que remató en una ocasión, y con Morel por la izquierda, quien también sacó un buen disparo que se fue cerca. Hasta los 37 minutos en que Palermo habilitó magistralmente a Palacio, éste acumuló dos hombres, tocó adentro del área con Cardozo que definió fuerte arriba, imposible. Alegría de todo Boca y de Neri que festejó a lo Topo Gigio, dedicándole el gol a Juan Román Riquelme. El Etoile tuvo un remate cruzado y bajo que contuvo bien Caranta.

En la segunda parte, antes de los 20 minutos se fue expulsado correctamente Fabián Vargas, y dejó al conjunto argentino con un hombre menos. Sin embargo, el equipo tunecino no hizo demasiado y no inquietó casi el arco xeneize. Fue Boca quien siguió teniendo la iniciativa y buscó con Palacio –la figura-, Palermo que tuvo un cabezazo que se fue cerca, Neri, Ibarra. Sobre el final, el Etoile presionó un poco más pero con muchos pelotazos y poca profundidad.

En definitiva, Boca ganó bien un partido ante un rival que no es más que ninguno de los equipos de nuestro país. A no volverse loco que le ganó a un equipo mediocre. El verdadero rival sería el Milan, pero hay que ver si puede derrotar al Urawa Red Diamonds de Japón. Lo que sí está claro es que Boca ya está en la final, a disputarse el día domingo.