Pep Guardiola

Acaba el 2008 y la Liga española tiene un nombre propio que brilla por encima de los demás: Barcelona. Guardiola ha sabido tomar la batuta que no pudo continuar el holandés Frank Rijkaard, y desde el primer momento se hizo con las riendas del equipo de forma poderosa. Antes de comenzar la temporada, pidió la venta de tres de los jugadores más emblemáticos de los azulgranas, Ronaldinho, Deco y Eto’o, en una clara muestra de darle un nuevo aire a la plantilla. Los dos primeros se marcharon rumbo a Milán y Chelsea, respectivamente, mientras que el camerunés se hizo acreedor, después de una magnífica pretemporada, a un puesto en el primer equipo. Hoy por hoy es uno de los delanteros más en forma del continente europeo, dándose la razón a sí mismo y demostrándole a todos que no estaba acabado. Pero el Barcelona es mucho más que Eto’o y Guardiola, mucho más que un conjunto de individualidades en donde brilla la chispa de Messi, la exquisitez ténica de Xavi o la polivalencia de Andrés Iniesta.

El Barcelona se mueve al compás que marcan los galones de su técnico, un sistema que se asemeja mucho al que ya impusiera el legendario Johann Cruyff en aquel Dream Team que consiguió la primera Copa de Europa para los barcelonistas, en la mítica final de Wembley de 1992 ante la Sampdoria. El ex jugador culé aporta la sobriedad y la firmeza necesaria que necesitaba un vestuario como el azulgrana. Tengo que reconocer que era de los que pensaba en que Guardiola no iba a poder llevar hacia adelante el proyecto. Me reafimé en las dos primeras jornadas, cuando el Barça sólo pudo sacar un empate en su feudo ante el Racing, y caer derrotado en Soria ante el Numancia. Pero, con el paso de las jornadas, la apisonadora blaugrana ha ido callando bocas una por una. Incluso las de su propia afición, que mostraba reticencias a comienzos de campaña, pero que ahora no cabe en sí de gozo con el plantel y con el juego exhibido. Los fichajes de Alves, Keita, Piqué y Hleb le han dado al Barcelona lo justo y necesario que necesitaba: consistencia en defensa, profundidad en las bandas y mucha fuerza en el centro del campo.

Messi y Eto'o

Y es que el éxito de este Barcelona parte de muchos factores. En primer lugar un poderío en ataque demoledor. Messi y Eto’o conforman una de las mejores delanteras del mundo, sobre todo teniendo en cuenta el nivel en el que se encuentran ambos jugadores. Eto’o asegura en cada partido al menos cinco oportunidades claras de gol, mientras que Messi, cuando toma la pelota y encara a sus defensores con ese desparpajo tan fuera de lo común, es para echarse a temblar. En la ayuda, el francés Henry, que está volviendo a ser el jugador que suspiraban todos los azulgranas cuando el galo aterrizó del Arsenal. No es el mismo, de todas maneras, pero está conjugando muy buenos partidos y está resultando de nuevo goleador, una faceta que parecía haber perdido. En la recámara, el joven Bojan Krkic, que con sólo 18 años aún tiene que aprender, pero que destila calidad a raudales. Además del poderío atacante, el Barcelona asegura una presión asfixiante sobre sus rivales, que comienza precisamente en la delantera. Guardiola está siempre encima de sus jugadores con la clara consigna de que mientras seamos nosotros los que tenemos la pelota, el rival no nos puede hacer daño. Enormes ayudas en la presión son las que realizan en el centro del campo Keita y Yaya Touré, auténticos pulmones de este equipo.

Precisamente en el centro del campo se encuentra una de las auténticas joyas de este Barcelona: Xavi Hernández. Con 28 años quizás estemos ante el mejor mediocentro de Europa en estos momentos. Su eclosión en la pasada Eurocopa fue total, y se está convirtiendo en el eje del equipo. Todas las jugadas nacen en él, y es el encargado de distribuir el juego, darle fluidez, rapidez, seguridad, consistencia. Es un jugador dechado de virtudes, por el que tengo una grandísima admiración. A su lado, aunque lleva lesionado algunas jornadas, Andrés Iniesta, un hombre al que le sobra calidad. Un jugador de similares características que Xavi, pero quizás con más llegada y más gol. Tiene de todo, regate, disparo, visión de juego, toque, calidad… Diríamos que así cualquiera, ¿no?. Además de todo esto, la seguridad defensiva que muestran los azulgranas es total. La retagiardia sigue liderada por el gran Puyol, auténtico alma mater de este club y de la selección española. Muestra la garra yel pundonor, un jugador que a pesar de su corta estatura para un central, lo suple con un saber estar y una inteligencia superior. En el uno contra uno es prácticamente imposible de superar, y está siempre atento al corte con sus laterales. En una de esas demarcaciones se mueve el brasileño Dani Alves, otra de las sensaciones de este Barcelona. Aunque no comenzó en sus mejores momentos, ahora mismo nos recuerda al gran jugador que se forjó en el Sevilla. Con ellos y con todo este enorme potencial, creo que estamos delante del futuro campeón de la Liga española. ¿Serán capaces de lograr algún título más?.