3
Oct
Barcelona y Atlético de Madrid, Messi contra Agüero
Jose Manuel el 3 de Octubre de 2008
Mañana se enfrentan en el estadio del Nou Camp Barcelona y Atlético de Madrid. O lo que es lo mismo, mañana estarán frente a frente dos de los mejores delanteros del mundo, sin duda. Ambos son argentinos, ambos son jóvenes y experimentan el fútbol del futuro, el fútbol eléctrico y vertical que tanto enardece a las aficiones. Ver a Messi sobre un terreno de juego es sinónimo de espectáculo. Fintas, regates, velocidad, disparo, gol. Las defensas contrarias tiemblan cuando la “pulguita” viene con la pelota controlada. El Kun Agüero es efectividad, es toque, es calidad, es gol en estado puro. El duelo que pueden ofrecer ambos mañana mantiene en vilo al fútbol español, y casi a toda Europa.
Messi llega al partido después de revolucionar en cinco minutos el encuentro del pasado miércoles en Champions. Su salida propició la victoria de su equipo. Es un jugador que él solito puede desequilibrar un marcador, cambiar el devenir y el curso de un partido. Sus compañeros le buscan, le necesitan, y eso, en cualquier equipo, es garantía de éxito. Messi lo sabe y, a pesar de su juventud, se siente un verdadero líder sobre el terreno de juego. De ahí que coja la pelota y encare a los defensas rivales. Muchos le achacan su egoísmo con la pelota, pero ese defecto, si es que se le puede llamar defecto a la virtud del regate, lo brinda la calidad, el desparpajo, la confianza, el saberse superior en el uno contra uno.

El Kun es una verdadera obra de arte sobre el campo. Es el Museo del Prado hecho futbolista. Calidad, toque, visión, potencia, y un verdadero killer en el área. Ahí no le enseñaron a perdonar. Cuando entre ceja y ceja se le coloca la portería, tiemblan las mallas. El gol es sinónimo de su nombre, y es prácticamente imposible que se vaya un partido sin que Agüero haya dispuesto de una cita con la ocasión, un encuentro maravilloso y casi romántico con el área, en el que su sombra y el grito del gol parecen unirse bajo la piel de la pelota. La toca y se vuelve, la recibe, se desmarca, la coloca en la bota y de ahí a la escuadra, al palo largo, a donde duermen las musarañas y los porteros sólo llegan en el sueño de los mortales. El Kun tiene el paraíso del fútbol en la marca de sus huellas.
Mañana ambos se enfrentarán en el Camp Nou. Son buenos amigos fuera del campo, aunque algunos quieran enemistarlos con críticas que no vienen a cuento, envidias y recelos. Ambos se admiran mutuamente. Mañana se mirarán desde lejos. Uno azulgrana, otro rojiblanco. Se darán un abrazo al comienzo del partido deseándose suerte, aunque en su fuero interno ambos busquen el heroísmo de las noches mágicas, la sorpresa y la violencia de un aplauso que retumbe los cimientos de las glorias deportivas. Mañana el fútbol escribirá en el corazón de los buenos aficionados cada gambeteo de estos dos pibes de oro. Messi y Agüero, Agüero y Messi, jóvenes leyendas de la magia y la pelota.
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