El Atlético de Madrid no termina de cuajar

Pues sí, se podría decir perfectamente que los atléticos ni arrancan ni despegan. Las cosas no parecen haber variado demasiado con respecto a la temporada pasada. Después de un buen inicio de campeonato, después de dejar unas sensaciones más propias de un equipo que podía aspirar a lo máximo en la competición liguera, la cruda realidad hace mella en los rojiblancos. Los de la ribera del Manzanares son a día de hoy séptimos en la tabla, con sólo 14 puntos en 10 jornadas disputadas. Están ya a once puntos del líder Barcelona, y a nueve de los puestos Champions, el objetivo que, teóricamente, es el que se habían propuesto los dirigentes rojiblancos al inicio de temporada.

Ayer comentábamos que los equipos punteros de la liga española se distinguían por tener uno o dos delanteros matadores arriba y una terna de jugadores atrás que dieran movilidad al juego de ataque para abrir las defensas contrarias. El Atlético de Madrid partía este año con esas condiciones. Arriba puede tener hoy en día una de las mejores delanteras de Europa, con el argentino Kun Agüero y el uruguayo Diego Forlán, mientras que en la recámara se queda Sinama Pongolle, que ha anotado cinco goles en Liga aprovechando la ausencia del uruguayo algunos partidos por lesión. Por detrás, hombres como Simao, Maxi, Maniche o Raúl García podían significar esos jugadores que los colchoneros necesitarían para darle movilidad a su juego de ataque. ¿Qué puede ser entonces lo que le ocurre a este Atlético de Madrid que, a pesar de contar con lo principal para estar arriba en la tabla, hoy aparece lejos de los primeros puestos?.

Javier Aguirre parece no tener excusas que dar

Lo fundamental es tener confianza en uno mismo, y el Atlético anda necesitado de ello. Empezando por su técnico, el mexicano Javier Aguirre. Hasta ahora me había parecido un entrenador sensato, coherente, un buen preparador. Pero últimamente no entiendo nada sus decisiones. Al Kun Agüero lo dejó en el banquillo en el importante partido de Anfield ante el Liverpool, y sin embargo lo coloca de titular el domingo pasado en Pamplona, ante el colista de la Liga española. Pero claro, si en Liverpool Forlán fue un islote arriba, el domingo el desasistido fue el argentino, porque Forlán se quedó en la suplencia. ¿Cómo se puede saltar al terreno de juego del colista de la Liga, con todos mis respetos hacia Osasuna, que aún no ha ganado un partido, con un delantero como única referencia y dejándolo todo al puro azar o a la épica de un sólo jugador?.

Además de la incompetencia a mi juicio de Javier Aguirre, la defensa del Atlético de Madrid dista de nuevo mucho que desear. Si a comienzos de temporada yo mismo le daba un voto de confianza, ahora no puedo por menos que pensar que no hay partido en el que no cometan alguna de esas jugadas que quedan catalogadas para los anales de los archivos como la jugada tonta de la semana. No entiendo cómo Pernía o Pablo pueden seguir siendo titulares en esta defensa, o no entiendo cómo en su momento llegaron incluso a ser internacionales absolutos, disputando una Eurocopa. Del Atlético de Madrid sólo salvo a Simao, que se ha convertido en el salvador del equipo en algunas ocasiones, y la magia, cuando la hay y se la permiten tener, del Kun Agüero. El sábado pasado comentaba Aguirre a los aficionados colchoneros que tranquilos, que iba a jugar Agüero. Claro, jugó Agüero, sí, pero Forlán al banquillo. Los atléticos son una de las mejores aficiones del fútbol europeo, pero, a decir verdad, mucho están esperando ya para hacerle ver a Aguirre que se está equivocando.