Sin lucir, sin jugar de manera excelente, al equipo del Coco Basile le alcanzó con un segundo tiempo muy bueno, con ráfagas de buenas asociaciones para derrotar holgadamente 4 a 1 a los Estados Unidos, que hizo muy poco y se notó mucho la falta de sus habituales jugadores titulares.

No se comenzó bien, porque a los 6 minutos Milito derribó al delantero Johnson dentro del área y el árbitro no dudó en marcar penal. El mismo jugador lo ejecutó y estableció el sorpresivo triunfo parcial estadounidense. Sin embargo, rápida fue la reacción de la Selección Argentina ya que a los 11 minutos empató Hernán Crespo luego de un rebote. A pesar de marcar, el equipo no estaba jugando bien. No se encontraban los espacios, a Messi se lo veía incómodo, no gravitaba, no se juntaba con Riquelme y ninguno de los once conseguía quebrar a la defensa yanqui. Así se fue el primer tiempo, con un sabor raro, todavía se podía dar más pero no se había jugado bien.

En la segunda parte todo cambió. A partir de la entrada de Pablo Aimar, el equipo jugó a otra cosa, tenía velocidad y Lionel Messi encontró en él un socio para llevar al equipo adelante. El desnivel argentino llegó tras una buena pared entre Riquelme y Messi, en el que la Pulga le puso un gran pase a Crespo, para que el goleador no la desaproveche. Argentina jugaba mejor y controlaba el partido haciendo circular la pelota. Por el otro lado, los yanquis no jugaban a nada, ni atacaban, ni se defendían bien.

Y por eso llegó el tercero, de alguien que se lo merecía como Pablito Aimar, porque le cambió la cara al equipo. Centro de Messi y cabezazo formidable del ex River para dejar más tranquilo al Coco Basile. De todas formas, había tiempo para más. Entró Carlitos Tévez y se dio el lujo de anotar, tras un excelente pase de Riquelme que lo dejó mano a mano con el arquero. Definición perfecta contra el palo derecho de Keller que nada pudo hacer. Victoria Argentina y alegría porque se logró un rendimiento, sobre todo en el segundo tiempo, que todo el mundo quería ver, acompañado por supuesto, de un gran resultado.