Y la historia vuelve a repetirse. Nuevamente el equipo juvenil, ahora dirigido por Hugo Tocalli, salió campeón de un Mundial sub-20, como aquella tarde frente a Nigeria en Holanda 2005. Ahora con un Kun Agüero maravilloso, goleador y figura del certamen la selección vuelve a ratificar que en materia juvenil no hay quien lo supere. Y ya suma seis mundiales, por supuesto, el más ganador de todos.

El partido frente a República Checa fue duro, muy friccionado, mucha pierna fuerte ante un calor abrasador. Y en el primer tiempo no se sacaron ventajas, incluso los checos terminaron un poco mejor.

En la segunda parte Fenin anotó el primero para Checa cuando no se lo esperaba. Media vuelta magnífica del número nueve, ante el cierre poco seguro de Fazio. Parecía que la noche se aproximaba para los argentinos pero, sin embargo, dos minutos más tarde empató. Pase riquelmeano –no bochinesco- de Ever Banega para Sergio Agüero que encaró mano a mano al arquero, definiendo impecable como solo los grandes cracks pueden hacerlo, suave contra el palo y alegrar al pueblo argentino.

A partir de allí los de Tocalli siempre quisieron ganarlo. Buscaron, buscaron y al final se les dio cuando quedaban pocos minutos para el final del partido. Mauro Zárate tomó la pelota, encaró como sabe hacerlo y la clavó contra el palo derecho del arquero. Los checos se lamentaron. Un partido que tenían para ganarlo se lo empatan y, cuando confiaban en el tiempo suplementario, lo pierden. Increíble.

Otra vez la selección dio muestras de su grandeza. Ahora con el resultado en contra pudieron dar vuelta la historia y demostrar ante los ojos del mundo que somos hexacampeones. Ahora la gran pregunta que surge, ¿Cómo es posible que los juveniles hayan ganado 5 mundiales en 12 años y la Selección mayor hace 14 que no gana nada?