10
Ago
Argentina se atasca pero vence a los australianos
Jose Manuel el 10 de Agosto de 2008
Segundo partido de la selección argentina en los Juegos Olímpicos de Pekín, y segunda victoria para la albiceleste, esta vez por un gol a cero ante el combinado de Australia, tanto anotado a falta de un cuarto de hora por Lavezzi. No me ha gustado demasiado el partido que ha realizado Argentina ante un rival teóricamente inferior, y que, a pesar de no poner en grandes apuros a Ustari, sí ha tenido alguna que otra ocasión, más bien producto de los errores defensivos que de los propios argumentos de los oceánicos, que arriba eran blanditos, muy blanditos.
La salida de Argentina siempre es fulgurante. Si los partidos sólo duraran 15 minutos, Argentina se llevaría todos los encuentros a los puntos, quizás no a los goles. Dominio, agobio al rival, y demostración de técnica y calidad. Pero, siempre, a los 20 minutos, el rival se acerca al área de Ustari, mete el miedo en la defensa argentina, reiteramos, más bien por errores propios, y la albiceleste que baja el pistón. Como si de algo automático se tratara, el partido se para. Argentina llega porque tiene que llegar, porque tiene mucha calidad, porque tiene jugadores electrizantes, porque tiene a Messi que le pone una revolución más al partido, pero se atasca. Riquelme hoy ha estado lento, si tuviera un pelín más de velocidad hubiera triunfado en cualquier equipo de Europa.

Pero Argentina se atasca. Arriba el Kun Agüero sigue sin estar a tono. no tiene gol, no existe casi. Arriba hay que esperar que Messi meta la bola en el área, hay que esperar que Messi se invente la jugada. Agüero no puede pasarse la vida esperando la pelota, hay que actuar, muchacho. El partido con Australia ha sido un monólogo, pero ojito atrás. Los atacantes aussies eran una perita en dulce, y Argentina no puede jugar con el nerviosismo defensivo con el que ha jugado. Y ya van dos partidos en los que se palpa lo mismo.
El dominio argentino era total. La suerte de Argentina es que es consciente de que en cualquier momento puede llegar la jugada del gol. Tiene tanta confianza en su calidad que no se desespera. Hoy lo ha demostrado. Si algo bueno ha tenido el partido ha sido la jugada del gol. Riquelme que penetra en la zona de tres cuartos del equipo australiano, toques de calidad al borde del área con Messi, nueva pared a Riquelme que la cede a Di María que, de un centro preciso, la pone para Lavezzi que la empalma a la red. Esto es lo que tiene Argentina, calidad a raudales para, en una jugada deliciosa, decidir un partido y el pase a cuartos de final. Pero Argentina no se puede quedar ahí, tiene que ir a más. No puede depender de Messi, o de que a Riquelme le de por correr un poquito más y no hacer tan lenta la transición de la pelota.
Argentina tiene fútbol y jugadores para mover más rápido la pelota. Eso hoy hubiera desquiciado y destrozado a los australianos. Pero, ojo, jugar lento y ganar de la manera que lo ha hecho hoy Argentina, sólo es propio de equipos grandes. Y las estrellas albicelestes lo son.
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