Antonio Puerta, el fútbol no te olvida

Hoy se cumple en el fútbol español uno de los aniversarios más tristes de su historia. El 28 de agosto del 2007, el futbolista del Sevilla, Antonio Puerta, fallecía en un hospital de la ciudad hispalense. Su corazón de sólo 22 años no pudo aguantar aquel tremendo tirón que sufrió la noche del 25 de agosto. Ese día, el Sevilla recibía en su estadio al Getafe en la primera jornada de Liga. Mediada la primera parte, Puerta caía al suelo desmayado en el área madrileña. El susto inicial se convirtió en alivio cuando el jugador pudo abandonar el césped del Pizjuán por su propio pie. Sería la última vez que Antonio jugara en su estadio.
Ya en los vestuarios, Puerta sufría hasta cinco nuevas paradas cardio-respiratorias. Su urgente traslado al hospital sevillano sólo sirvió para certificar la situación irreversible del jugador. Tras tres días de intensa espera, el 28 de agosto, a las 14.30 horas, se certificaba la muerte de Antonio Puerta. El mazazo para el mundo del fútbol fue tremendo. Las lágrimas afloraron en todos los aficionados. Un jugador joven, con una proyección impresionante, un hombre que había abierto la gloria sevillista, con aquel zapatazo en la prórroga al Schalke 04, en las semifinales de lo que significó la primera UEFA para el Sevilla, que inundó de emoción a sevillistas y no sevillistas.

Desde entonces, Antonio Puerta ha estado en el corazón de todos los aficionados. Días después de la muerte del jugador, en un aura de enorme tristeza, el Sevilla disputaba en Mónaco la Final de la Supercopa de Europa ante el Milan. Los jugadores sevillistas apenas tuvieron fuerza para el partido, a pesar de adelantarse en el marcador, y derrochar toda la casta y la rabia que llevaban dentro. El Milan se hizo con el partido, pero lo de menos era el resultado. Todos y cada uno de los goles fueron dedicados a la figura de Puerta. Los gestos de Kaka y Seedorf en la final no se podrán olvidar.
Puerta dejó el legado de su magia futbolística. Se fue uno de los hombres que debió estar con la selección española en la pasada Eurocopa. En la entrega del trofeo, su amigo Sergio Ramos, no dudó en ponerse una camiseta con el nombre de Antonio Puerta. Porque Antonio estaba allí, Antonio estaba recogiendo su trofeo, el título de campeón, merecídisimo título a un hombre que dio su vida por la gloria sevillista. El corazón de Puerta latió todo cuanto pudo. Aún hoy sigue sonando en el estadio sevillista, junto al aliento de la afición, junto a las tardes de gloria y el recuerdo de la perla de la cantera.
Siempre con nosotros, Antonio, siempre…
Jose Manuel el 28 de Agosto de 2008
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