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Sep
¿Vuelve Adriano?
Jose Manuel el 19 de Septiembre de 2008
El martes pasado el Inter de Milán conseguía vencer en Grecia al Panathinaikos por 0-2 en la primera jornada de la Champions League. El segundo de los tantos lo conseguía el delantero brasileño, Adriano. La historia de este jugador ha estado en los últimos años salpicada por la polémica. El año pasado tuvo que recalar en el Sao Paulo, debido a que no se encontraba en normales plenitudes futbolísticas. Hay ocasiones en las que la línea que separa la gloria del infierno es mínima. Adriano traspasó esa demarcación, y pisó con los dos pies el más profundo de los pozos. Pasó a ser de la auténtica joya interista a un jugador mediocre, del que todos se mofaban.
La historia de Adriano es la de tantos grandes futbolistas que, por problemas personales, el mal ambiente y el no saber contener la avalancha de la fama, han caído en el mayor de los ostracismos. Hace unos años el delantero brasileño era la gloria de los neroazurros. La afición estaba encantada con él, los goles llevaban su nombre y era un auténtico ídolo. Formaba junto a Ronaldo la mejor pareja de delanteros del mundo. La potencia y la velocidad eran su razón de ser, y las defensas temían al jugador. En poco tiempo, el mal ambiente, las fiestas nocturnas y malos vicios, hacían que el jugador perdiese todas su condiciones, y cayese en el hoyo de la discordia. La afición ya no quería a un jugador así, y Adriano tuvo que refugiarse en Brasil y en el Sao Paulo para poder recuperarse.

A su vuelta, Adriano lo tenía claro: quería volver al Inter y demostrarle a todo el mundo que el fútbol había vuelto a él, que el pasado había transcurrido y todo se había olvidado. El nuevo técnico de los interistas, Mourinho , le dio la confianza necesaria con la que todo jugador ve cómo el camino se le allana. A pesar de una leve tentativa del Chelsea por hacerse con el jugador, Adriano se quedó en Milán. El brasileño demostraba en los entrenamientos que venía recuperado. Las fuerzas le volvían, la pelota le entraba y el jugador se sentía contento y confiado. El fútbol le daba una nueva oportunidad, y él, una alegría a los aficionados.
El martes pasado quizás celebrara el gol más importante de su vida, el gol de la vuelta, el gol de la resurrección. La vida de Adriano ha cambiado en las últimas horas. Ya sabe lo que es volver a marcar con el Inter, volver a ser perseguido por las defensas contrarias, ya sabe lo que es acariciar el sueño del triunfo. Adriano es quizás una de las mayores alegrías que nos ha dado la semana a los buenos aficionados al mundo del fútbol. Su vuelta supone el regreso de uno de los grandes, la posibilibad de verle de nuevo en medio de un regate, en el perfume del gol, arrancando desde atrás para zafarse de sus rivales y colar el balón en las mallas tras un tremendo zapatazo. Todos así lo deseamos, todos así lo queremos, al menos los que vivimos pendientes de los buenos, de las estrellas, de los hombres que hacen de este deporte un arte al alcance de cualquiera.
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